Vivimos soñando con la posibilidad de tener una vida sana y tranquila. Sin embargo, al estar constantemente enfrentados al día a día muchas veces dejamos esta meta en un último plano.

Por lo general, entendemos a una vida sana como aquella en la que se come apropiadamente y se hace ejercicio. Pero, la verdad es que estas no son las únicas áreas en las que se puede trabajar para tener una vida sana.

De hecho, existe una que siempre está con nosotros y para la cual no deberíamos tener ninguna excusa: nuestra mente. Según los consejos ofrecidos por la institución de salud de la Universidad de Berkeley (Berkeley Wellness), podemos comenzar a ser más saludables simplemente cambiando nuestra forma de pensar.

¿Qué hacer para aumentar tu bienestar a largo plazo?

Uno de los primeros consejos que se pueden ofrecer si se tiene la meta de cambiar nuestra forma de pensar, es analizar nuevamente nuestras prioridades. Sí, es cierto, en ocasiones no es posible cambiar nuestro trabajo o las labores que se nos asignan, pero sí la forma en la que nos enfrentamos a ellas.

El entender cuáles actividades –de esas asignadas– nos hacen más felices o nos gratifican más, a la larga nos permitirá establecer situaciones en las que estas sean más frecuentes que aquellas que nos aburren o que no nos generan ninguna emoción.

De este modo, poco a poco se podría ir cambiando el sentimiento que se tiene ante el trabajo o los estudios. Asimismo, es importante que aprendas a establecer las metas que son verdaderamente importantes para ti.

Nuevamente, acá todo se trata de priorizar y de dar a cada actividad el tiempo y la atención que se merece. Para ello, una vez identificadas las cosas que deseas hacer, también tendrás que identificar cuáles son los obstáculos que se te presentan.

Así, si sabes qué quieres, qué te frena y qué debes hacer para evitar que ello lo siga haciendo, no habrá más excusas. Al final, podrás comenzar a realizar lo que quieres y comenzarás a sentirte mucho más feliz y realizado.

¿Cómo mejorar la salud mental justo ahora?

No es extraño que muchos emprendan proyectos a largo plazo para mejorar su salud y que luego los dejen a medias. Pero, ¿por qué? Básicamente, esto se genera por una falta de motivación inmediata.

Cuando el premio está muy lejos, la meta comienza a sentirse inalcanzable y a perder sentido. Por ello, es importante mezclar los esfuerzos a largo plazo con otras acciones más inmediatas que permitan a la persona ver al menos unos pequeños rastros de su esfuerzo.

Para que esto sea posible, Berkeley Wellness también hace otras recomendaciones de pequeñas actividades que pueden mejorar tu salud mental. Como un ejemplo, habla de empezar a incorporar a tu día a día actividades como meditar por unos minutos, hacer breves descansos en el trabajo y realizar listas de agradecimiento.

Cada vez que realices una de estas, podrás tener un sentimiento de logro inmediato que servirá como incentivo para continuar con el esfuerzo. Otras posibilidades serían encargarte de mantener una buena postura –que, directamente, podría afectar tu humor durante el día.

Como otro complemento, también aconsejan realizar actividades gratificantes como beber tés, comer nueces o masticar chicle –¡Sin azúcar!– ya que todas estas han probado tener efectos relajantes en el organismo que recuden el estrés.

Por último, pero no menos importante, los expertos de Berkeley Wellness invitan a todos a reír todos los días. La risa es uno de los mejores mecanismos de relajación que tiene el cuerpo, su aparición libera hormonas relacionadas con la felicidad y en general contribuye a tener un estado mental más tranquilo y sano.

Mente y cuerpo como uno solo

Con todo lo anterior, es claro que la mente puede jugar un papel fundamental en la forma en la que experimentamos la vida. Por ello, a veces, para estar más saludables no hace falta ejercitar inicialmente el cuerpo, sino primero la mente.

Aun así, la mejor forma de ser saludables es lograr el equilibrio. Por esto, el empezar a reprogramar nuestra mente para hacer lo que verdaderamente nos gusta y apreciar cada día, también podríamos incorporar otros hábitos saludables.

Después de todo, una nueva mentalidad podría ser lo que necesitamos para incluir en nuestra cotidianidad esa rutina de ejercicios que queríamos o ese menú de comida saludable que planeábamos desde hace tiempo. Al final, podemos ver que el cuerpo y la mente pueden ser uno solo y que, en la mayoría de los casos, la primera es la puerta que nos permitirá acceder a todas las posibilidades del segundo.