La supervivencia de los murciélagos de Norteamérica, de modo similar a la mayoría de las otras especies animales del mundo, se encuentra bajo la amenaza creciente tanto de los efectos que derivan de la acción humana, como de una persistente y extendida enfermedad.

Desde su descubrimiento, la enfermedad infecciosa emergente conocida como síndrome de nariz blanca ha matado a millones de murciélagos en América del Norte, convirtiéndola en una de las epidemias de vida silvestre más devastadoras jamás registrada en la historia.

Propagación letal

Los científicos estiman que desde su descubrimiento en el norte del estado de Nueva York en el año 2006, alrededor de 5,7 millones de murciélagos han muerto como consecuencia de la enfermedad fúngica.

La enfermedad hace que los murciélagos despierten de su estado de hibernación y con frecuencia mueren de hambre o se congelan antes de que llegue la primavera.

El hongo que causa el síndrome de nariz blanca, Pseudogymnoascus destructans, forma lesiones mohosas en la piel, las orejas, las alas y particularmente en las narices de los murciélagos.

El hongo amante del frío prospera solo en invierno, cuando los murciélagos hibernan, una necesidad para la mayoría de las 47 especies de murciélagos de América del Norte, y sus temperaturas corporales descienden.

Durante este tiempo, los murciélagos se agrupan en sitios de hibernación como cuevas y antiguas minas, lo que permite que P. destructans propague rápidamente sus esporas infecciosas a través de la población.

A medida que el patógeno se cuela en la piel de los murciélagos, principalmente la de sus alas, los animales comienzan a despertarse de su letargo invernal.

Al despertar, los murciélagos infectados usan preciosas reservas de energía, ya agotadas por su tiempo en hibernación, y con frecuencia mueren de hambre o se congelan antes de que llegue la primavera.

Tendencia a la baja

Los científicos de todo el Medio Oeste de Estados Unidos han estado monitoreando las poblaciones de murciélagos para tener una idea de cuál es la situación de las criaturas. Para ello han establecido estaciones de monitoreo acústico para contar especies y monitorear la actividad de los murciélagos.

El hongo que causa el síndrome de nariz blanca forma lesiones mohosas en la piel, las orejas, las alas y particularmente en las narices de los murciélagos.

Los datos del programa de monitoreo han demostrado que la mayoría de las especies de murciélagos están experimentando una tendencia a la baja generalizada.

Las llamadas registradas de tres especies en particular, el pequeño murciélago marrón, el murciélago de orejas largas del norte y el murciélago tricolor, han disminuido significativamente. Los investigadores estiman que la población del murciélago marrón, que alguna vez fue común, puede reducirse a solo el 1 por ciento antes del año 2030.

Si bien el síndrome de nariz blanca se lleva el protagonismo de esta calamitosa situación, el cambio climático, la disminución de los hábitats y el desarrollo invasivo también afectan a los murciélagos.

No obstante, frente este desalentador panorama, los científicos continúan buscando soluciones que disminuyan la propagación de esta enfermedad mortal y brinde a los murciélagos una oportunidad de luchar por su sobrevivencia.

Referencias:

Battling a Deadly Bat Fungus. ACS Central Science, 2018. https://dx.doi.org/10.1021/acscentsci.8b00153

Fungus Causing White-Nose Syndrome in Bats Accumulates Genetic Variability in North America with No Sign of Recombination. mSphere, 2017. https://dx.doi.org/10.1128/mSphereDirect.00271-17

Fungal Disease and the Developing Story of Bat White-nose Syndrome. Plos Pathogens, 2012. https://dx.doi.org/10.1371/journal.ppat.1002779