Las adicciones son un problema grave con el que la humanidad se ha enfrentado desde sus inicios. Sin embargo, en la actualidad es posible decir que este se ha ido agravando.

Un país altamente afectado por este problema es Estados Unidos y unas de las drogas más comunes por las que este problema empieza son las basadas en opioides. Después de todo, generalmente representan un gran alivio para personas que han pasado por situaciones en las que su cuerpo ha tenido que sufrir dolor extremo.

Luego de acostumbrarse a su uso médico, muchos individuos desarrollan una adicción que los hace querer seguir consumiendo los opioides mucho después de concluir el tratamiento.

Esto es lo que se espera del implante DBS

El nombre completo del DBS es Deep Brain Simulation y se trata de una serie de electrodos que se colocan directamente en el cerebro. Esto se ubican en las áreas del mismo que no solo se asocian con la adicción, sino con los mecanismos de autocontrol.

Desde allí, se encargan de producir impulsos eléctricos que estimulan estas áreas del cerebro. De este modo, son capaces de mantenerlas equilibradas y de eliminar los problemas que generalmente causa la abstinencia.

Una forma única de hacer seguimiento al paciente

Además de lo antes mencionado, este nuevo implante también ofrecerá una ventaja adicional. Para poder entender el motivo por el que las adicciones son tan difíciles de erradicar, se ha tenido que estudiar el efecto que estas tienen en el cerebro.

Ahora, con estos implantes, no solo sería posible mantener al paciente lejos de las drogas, sino que, a la par se podrían, estudiar los procesos anómalos que se desarrollan en su cerebro. Gracias a ello, los investigadores podrían tener una nueva fuente de información sobre la cual realizar nuevas propuestas innovadoras que ayuden a desarrollar tratamientos y métodos mucho más efectivos para tratar estas condiciones.

¿Qué hacer cuando se ha intentado todo?

Para combatir este problema, existen muchos tratamientos. Sin embargo, estos no siempre son efectivos, sobre todo en individuos con casos de adicción muy graves. Por ello, los investigadores, de la Universidad de Rockefeller Neuroscience Institute (RNI) y la Universidad de Medicina –ambas en West Virginia–, se dieron a la tarea de investigar nuevas alternativas para tratar la adicción a los opioides.

Para esto, se inclinaron por un sistema altamente invasivo, pero que, al parecer es altamente efectivo hasta con casos más difíciles. Los primeros en probar los implantes DBS fueron los científicos chinos en el Hospital Ruijin de Shangai, con paciente adicto a las metanfetaminas.

Según los reportes, 6 meses después el paciente no había tenido que recurrir a ninguna droga. Ahora, los investigadores estadounidenses buscan replicar este favorecedor resultado en un paciente adicto a los opioides.

Para estos momentos, los electrodos conectados a su cerebro ya deben estar funcionando. Sin embargo, será el paso del tiempo el que dirá si esté intento podría ser tan exitoso como el primero.

Queda claro que este método es altamente invasivo. Por lo que, solo debería ser un último recurso una vez todas las demás opciones hayan sido agotadas. En un futuro, optar por esta opción podría ser la solución que muchos adictos y sus familiares han estado esperando.