La experiencia del envejecimiento está determinada por el entorno social. Para aquellos que experimentan dificultades económicas y sociales, los efectos de una vida donde predominaron las desventajas tienden a acumularse en la edad adulta.

Acorde con esta premisa, los resultados de una investigación realizada por investigadores de la Universidad de Massey, en Nueva Zelanda, sugieren que la desventaja infantil está directamente relacionada con los niveles de salud física, mental y social en la edad avanzada.

Analizando desigualdades

Para llegar a esa conclusión, el equipo de investigación examinó los efectos en la salud de por vida de la privación infantil, la educación y la capacidad económica de los adultos en la vejez.

Los autores del estudio señalan que los resultados llaman a cuidar y educar a todos los niños en nuestra sociedad si esperamos tener una población adulta mayor sana.

A tal fin, los investigadores utilizaron información de una encuesta longitudinal a lo largo de 10 años y entrevistas sobre la historia del curso de vida de personas mayores (de 65 a 80 años de edad) recopilados en 2017.

En el estudio, en el que participaron alrededor de 800 individuos, el equipo observó cómo las experiencias a lo largo de la vida, desde la infancia a los 10 años, se relacionan con las desigualdades de salud en la edad avanzada.

Los investigadores encontraron que la desventaja de la infancia, medida en términos de ocupación de los padres, calidad de la vivienda, acceso a recursos como ropa y libros, y hacinamiento en el hogar, está directamente relacionada con los niveles de salud física, mental y social en la vejez.

Relación evidenciada

Los investigadores observaron que los efectos de una vida donde predominaron las desventajas tienden a acumularse en la edad adulta.

Los datos revelaron que los niños que experimentaron un estatus socioeconómico más bajo generalmente tenían peor salud en la vejez. Aunque la salud física de la mayoría de las personas disminuyó en general durante 10 años, la privación infantil se relacionó principalmente con la salud a medida que las personas ingresaron a la vejez, no con la tasa de disminución.

Referente a las vías que puede explicar la relación observada, los investigadores explican que la privación infantil está relacionada con rendimientos académicos más bajos en la escuela y esto a su vez predice los ingresos y la riqueza en la vida adulta, lo que conlleva a desventajas económicas que se sabe tienen un impacto en el bienestar físico y mental en la vejez.

En referencia a los resultados, la investigadora Christine Stephens, catedrática en la Facultad de Psicología y la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad de Massey, y autora principal del estudio, resaltó:

“El peso de esta evidencia apunta fuertemente al caso de cuidar y educar a todos los niños en nuestra sociedad si esperamos tener una población adulta mayor sana”.

Referencia: Lifetime effects of poverty take toll in older age. Massey University News, 2019. https://bit.ly/32lXnN8