Los seres vivos pueden repararse a sí mismos. La piel cortada y los huesos fracturados sanan, y un hígado dañado puede regenerarse. Pero no es sino hasta recientemente que los científicos han comenzado a comprender que esto también es cierto para el cerebro.

Los resultados de un reciente estudio muestran que, respondiendo perpetuamente a su entorno, el cerebro posee una capacidad notable para reconectarse, redirigir los impulsos sensoriales y cambiar su estructura física.

Reorganización funcional

Cuando una persona toca algo con la mano derecha, se ilumina un “área de la mano” específica en el lado izquierdo del cerebro. Una reacción similar pero opuesta ocurre con la mano izquierda.

Los científicos esperan que estos hallazgos puedan ser útiles para los esfuerzos de desarrollar prótesis que puedan proporcionar a los usuarios la experiencia del tacto.

Pero los investigadores evidenciaron que cuando alguien pierde una mano, ambas “áreas de manos” del cerebro, izquierda y derecha, se dedican a la mano sana restante, un ejemplo sorprendente de la capacidad de reorganización funcional o plasticidad del cerebro humano.

A los fines del estudio, los investigadores utilizaron resonancia magnética funcional (fMRI) para escanear el cerebro de 48 personas, de las cuales 19 habían perdido una mano, y crearon un sistema controlado por computadora para dar un toque ligero a las manos y la cara, cuya respuesta cerebral era monitorizada.

Las imágenes de resonancia magnética funcional son similares a las imágenes de resonancia magnética tradicionales, pero son sensibles a pequeños cambios en los niveles de oxigenación de la sangre en el cerebro que ocurren cuando áreas del cerebro procesan información.

Adaptarse a condiciones cambiantes

Las neuroimágenes revelaron que cuando el cerebro se ve privado de la entrada de una mano perdida, reorganiza su mapa neural y redirige esas funciones a la mano restante.

Los investigadores observaron que cuando alguien pierde una mano, ambas “áreas de manos” del cerebro se dedicaron a la mano sana restante.

Este descubrimiento podría ayudar a los científicos y profesionales médicos a comprender mejor los mecanismos subyacentes detrás de la plasticidad del cerebro, la capacidad del cerebro para adaptarse a las condiciones cambiantes, cuando ocurre una lesión corporal traumática.

Investigaciones previas realizadas en modelos animales mostraron que las lesiones unilaterales inducen cambios de reorganización bilateral en la corteza somatosensorial al alterar el equilibrio interhemisférico.

El presente estudio proporciona la primera extensión de este trabajo a los seres humanos, revelando que la estimulación táctil de la mano intacta de los amputados resulta en aumentos significativos de la respuesta en regiones específicas de la corteza sensorial que antes se dedicaban a procesar las entradas de la mano que ahora falta.

Los investigadores dicen que se está realizando un trabajo adicional para determinar cómo y si estos cambios afectan la forma en que los amputados experimentan sensaciones, incluido el dolor. Los científicos esperan que estos hallazgos puedan ser útiles para los esfuerzos de desarrollar prótesis que puedan proporcionar a los usuarios la experiencia del tacto.

Referencia: Interhemispheric transfer of post-amputation cortical plasticity within the human somatosensory cortex. NeuroImage, 2019. https://doi.org/10.1016/j.neuroimage.2019.116291