Como mencionamos en un artículo previo, la ira es una emoción primordial, natural, y madura que tiene valor funcional para sobrevivir en nuestro mundo, y nos ha acompañado en nuestra evolución. A pesar de ello, no podemos vivir actuando en función de ella, por lo que es necesario aprender a manejarla.

Pues bien, ocurre de manera similar con el estrés. A pesar de ser útil a la hora de lograr alguna meta u objetivo inmediato, este debe mantenerse de manera equilibrado y en la medida en que sea posible, convertirlo en estrés bueno para impedirnos colapsar ante las dificultades. 

De otra forma, es posible que un individuo estresado experimente sensaciones de pánico inmovilizantes, por ejemplo, que pueden bien meterlo en aprietos o simplemente hacerlo fallar en el cumplimiento de su objetivo.

El estrés puede disminuir nuestra capacidad de reacción

Y es que en situaciones difíciles o amenazantes, la reacción instintiva de huida o de lucha para sobrevivir no siempre está garantizada, según indica una investigación publicada en la Proceedings of the National Academy of Sciences.

Según el artículo, el estrés que experimentamos en estos casos puede distraer la percepción de nuestro entorno, disminuir nuestra capacidad de evaluar las amenazas y, por consiguiente, perjudicar nuestra capacidad de respuesta, no concordando esta con nuestros intereses. 

Quizás es por ello que cuando nos dan una cuenta que parece errada a la hora de pagar por productos en el mercado, muchos en lugar de proponer una revisión de la misma, quedan nublados y simplemente proceden al pago a pesar de que que vaya contra su interés. Pasa de manera similar cuando alguien debe hacer una presentación en público: el estrés en algunos casos podría motivarlo a sacar lo mejor de sí al momento de exponer, o bien podría dejar en blanco o inmóvil frente al público.

El estrés limita el avance

En lugar de estimular nuestra respuesta, el estrés puede dejarnos congelados e impedir que avancemos en los cambios que queremos aplicar en nuestra vida.

Por otro lado, un estudio publicado en la revista Journal of Neuroscience encontró que el estrés puede sabotear la posibilidad de aplicar cambios positivos en nuestra vida, precisamente por este mecanismo de retención que a veces nos deja paralizados ante los desafíos.

Esa así como un pensamiento referente a una posible dificultad que podríamos enfrentar en el camino podría hacerse mucho más tenebroso de lo que es. En lugar de servirnos de impulso o de señal de alerta para tomar previsiones, nos deja inactivos, incapaces de hacer algo, o simplemente divagando entre lo que se podría hacer pero sin concretar nada. 

Algunas técnicas para manejar el estrés

Ante alguno de estos casos, es necesario tomar medidas para mejorar nuestro desempeño y salir victoriosos, o al menos ilesos, de cada desafío. Como hablamos en nuestro artículo previo, sería algo similar a convertir el estrés malo en bueno. 

Respirar profundo es una técnica de manejo de ira y estrés muy efectiva que puede relajarnos y ayudarnos a pensar mejor para continuar.

Los expertos recomiendan técnicas de relajación como respiración profunda, lo cual puede ayudar a reenfocarse en momentos de alto estrés en los que nuestros pensamientos han quedado congelados. 

Y sí, nuestras actividades cotidianas también pueden ayudarnos en esta tarea. Algo tan simple como respirar, o caminar, puede devolvernos a la tierra, y en especial esta ultima, pues la actividad física puede estimular el flujo de sangre hacia el cerebro y redirigir nuestra energía. 

También la alimentación es importante. Recordemos que nuestro cuerpo funciona gracias a los nutrientes que obtiene de los alimentos, y algunos aportan mucho más para nuestra actividad cerebral o física que otros. Así pues, recomiendan reducir el consumo de alimentos azucarados que causan desequilibrio en la sangre, así como la cafeína que puede sobre estimularnos al punto de ponernos más nerviosos de lo que deberíamos, sin ser productivos.

Y puede que muchos tomen algo de alcohol para relajarse u olvidar los miedos, pero esta técnica no es recomendada por los especialistas. El consumo de alcohol puede incluso aumentar los niveles de ansiedad. 

Referencia:

More reasons why you must manage your stress. https://medicalxpress.com/news/2019-11-stress.html