Cifras de la Organización Mundial de Salud indican que anualmente, más de 7 millones de personas pierden la vida como consecuencia del hábito de fumar, por lo que el tabaquismo representa una de las principales causas de enfermedades y mortalidad en el mundo.

La nicotina, el principal compuesto psicoactivo del tabaco, ejerce sus propiedades adictivas al afectar los circuitos neuronales que controlan los procesos de recompensa, motivación y hábito, lo que lleva a quienes pretenden dejar de fumar a enfrentarse a un conjunto de síntomas de abstinencia física y afectiva, que se considera la mayor carga para abandonar el perjudicial hábito.

¿Qué impacto tiene la deficiencia de la proteína p53 en los cánceres orales?

Experiencia desagradable

Las formas de terapia de reemplazo de nicotina (nicotina transdérmica, goma de mascar, pastillas, aerosol nasal, inhalador oral) ayudan a dejar de fumar al administrar nicotina para reducir la abstinencia y, con ello, disminuir el deseo de fumar.

La nicotina ejerce sus propiedades adictivas al afectar los circuitos neuronales que controlan los procesos de recompensa, motivación y hábito.

Sin embargo, los fumadores que intentan abandonar el hábito se enfrentan a potentes efectos secundarios de la abstinencia de nicotina, que incluyen antojos, aumento del apetito, inquietud, ansiedad, irritabilidad y depresión. Aunque quieran dejar de fumar, muchos fumadores continúan fumando simplemente porque la experiencia asociada a los síntomas de abstinencia resulta muy desagradable.

Si bien todos los tipos de farmacoterapias ayudan a los fumadores a abandonar el hábito, la probabilidad de dejar de fumar con éxito sigue siendo baja, por lo que existe una clara necesidad de seguir desarrollando tratamientos farmacológicos eficaces que puedan reducir la dependencia a la nicotina.

En este sentido, los resultados de una investigación dirigida por científicos de la Universidad de Camerino, en Italia, pueden ofrecer una nueva estrategia en la batalla para dejar de fumar, al comprobar que un medicamento comúnmente utilizado para tratar la diabetes tipo II, elimina los signos característicos de la abstinencia de nicotina en ratas y ratones.

Mecanismos neurobiológicos

Recientemente se ha propuesto a los receptores activados por proliferadores de peroxisomas (PPAR) como nuevos objetivos terapéuticos para tratar la drogadicción, incluida la dependencia de la nicotina. Los PPAR son una familia de proteínas de receptores nucleares que regulan la expresión génica como factores de transcripción activados por ligandos.

Aunque quieran dejar de fumar, muchos fumadores continúan fumando simplemente porque los síntomas de abstinencia resultan muy desagradables.

Los investigadores demostraron que inyectar el fármaco pioglitazona en el hipocampo de ratones machos redujo los signos de abstinencia física de la nicotina, y la inyección del medicamento en la amígdala de ratones machos mejoró los signos de ansiedad asociados con la abstinencia de nicotina.

41 por ciento de los niños asmáticos son fumadores pasivos

En general, explican los autores del estudio, estos resultados sugieren un papel dependiente de la región cerebral del PPAR en la modulación de los aspectos físicos y afectivos de la abstinencia de nicotina.

En conjunto, los resultados del estudio aportan nueva información sobre los mecanismos neurobiológicos responsables del efecto de los agonistas PPAR en el abuso de drogas y apoyan la posibilidad de utilizar estos compuestos como tratamientos complementarios para el abandono del hábito de fumar.

Referencia: Activation of PPARγ attenuates the expression of physical and affective nicotine withdrawal symptoms through mechanisms involving amygdala and hippocampus neurotransmission. Journal of Neuroscience, 2019. https://doi.org/10.1523/jneurosci.1922-19.2019.

Más en TekCrispy