En la sociedad moderna, la presencia de mascotas, principalmente perros o gatos, está aumentando en popularidad. Las mascotas se han convertido en parte integrante de la familia y con frecuencia se consideran como un miembro más.

En muchos casos, las mascotas se han convertido en sustitutos de la maternidad y el cuidado de los niños, lo que a veces conduce a un cuidado excesivo, un conducta que permite y fomenta la presencia de mascotas en el entorno más cercano, y eso incluye las habitaciones e incluso la cama.

Mejor sueño

Si bien hay evidencia que muestra que tener mascotas aporta muchos beneficios, como apoyo psicológico, amistad e incluso buenas prácticas de salud, aún hay interrogantes sobre las implicaciones que puede tener compartir las horas de descanso con las mascotas.

Los investigares observaron que compartir la habitación, incluso la cama, con una mascota promovía una sensación de seguridad, tanto física como emocional.

Aunque la percepción generalizada no aprueba la práctica de dormir con mascotas en la habitación o compartir la cama, los resultados de un estudio dirigido por investigadores de Mayo Clinic sugieren que dejar que su amigo de cuatro patas entre en la habitación no empeora su sueño, y en realidad puede ayudar a descansar más fácilmente.

Para llegar a esas conclusiones, el equipo de investigación encuestó a 150 de los pacientes que visitaron el Centro de Medicina del Sueño de Mayo Clinic. Los participantes respondieron preguntas sobre sus hábitos de sueño, el comportamiento de sus mascotas y los lugares donde pasaban la noche, así cómo sus mascotas afectaron su sueño nocturno.

Los investigadores encontraron que el 56 por ciento de los participantes del estudio compartían su cama o dormitorio con su gato o perro. Sin embargo, mientras que el 20 por ciento informó que sus mascotas interrumpían el sueño debido, el 41 por ciento manifestó que la presencia de su mascota en la cama en realidad los ayuda a dormir mejor.

Consuelo psicológico

En promedio, las personas con perros en sus habitaciones (pero no en sus camas) mantuvieron una eficiencia del sueño del 83 por ciento, por encima del umbral de 80 por ciento que generalmente se considera satisfactorio.

Sin embargo, dormir con un perro en la cama estaba relacionado con una eficiencia del sueño levemente menor: un promedio de alrededor del 80 por ciento. Aunque eso se considera un puntaje satisfactorio, las personas con perros en sus camas se despertaban más durante la noche que aquellos cuyos perros dormían en otro lugar de la habitación.

Las mascotas se han convertido en parte integrante de la familia y con frecuencia se consideran como un miembro más.

Los participantes del estudio que informaron que dormían más profundamente cuando sus mascotas estaban presentes, expresaron que tenerlos en la habitación o en la cama les ayudaba a relajarse y les proporcionaba una sensación de compañía y seguridad. Las personas que dormían solas eran especialmente propensas a informar que compartir una cama con un gato o un perro les ayudó a dormir mejor.

En última instancia, los investigadores observaron que para los participantes compartir la habitación, incluso la cama, con una mascota promovía una sensación de seguridad, tanto físico como emocional, mientras dormían.

Aunque el estudio sugiere que compartir las sábanas con las mascotas pudiera ser una fuente de consuelo psicológico, los investigadores advierten contra la práctica, ya que aumenta la posibilidad de contraer alguna enfermedad zoonótica e incrementa el riesgo de agravar alergias o condiciones respiratorias.

Referencia: Are Pets in the Bedroom a Problem? Mayo Clinic proceedings, 2015. https://doi.org/10.1016/j.mayocp.2015.08.012