Las capas de la piel están dotadas de folículos pilosos, órganos complejos en los que las células productoras de pigmento inmaduras (melanocitos) sufren cambios genéticos que causan cáncer, y además están expuestas a señales normales de crecimiento del cabello.

Hasta ahora se había pensado que el factor de riesgo más desencadenante del cáncer de piel era la exposición a la luz solar. Pero una investigación reciente publicada en la revista Nature Communications sostiene que en realidad esta enfermedad puede generarse en los folículos capilares normales y no necesariamente en las capas de la piel como se creía.

“Nuestro modelo de ratón es el primero en demostrar que las células madre de melanocitos oncogénicos foliculares pueden establecer melanomas, lo que promete ser útil para identificar nuevos diagnósticos y tratamientos para el melanoma”, dice el primer autor del estudio, Qi Sun, Ph.D., investigador postdoctoral en el laboratorio de Ito.

La transformación de las células madre

El ser humano empieza como una célula madre, el embrión, que luego va dividiéndose hasta formar un organismo más complejo formado por cientos de células conocido como el feto. Como muchos saben, las células madre se dividen, multiplican y se especializan para cumplir funciones específicas dentro del organismo. Por ejemplo, células nerviosas, células de la piel, entre otras.

El proceso de división celular es bastante versátil. Las células pueden convertirse en más de un tipo de célula, y pueden cambiar sus funciones entre ellas, lo cual es bastante útil en función de las necesidades del organismo. Sin embargo, también puede convertirse en un problema en la adultez, pues precisamente gracias a este intercambio de funciones, existe la probabilidad de que las células cancerosas adquieran aspectos de células embrionarias tempranas.

De ahí ha surgido la teoría de que los melanomas pueden surgir de varios tipos de células madre, lo que los hace difíciles de tratar y sus orígenes más difíciles de rastrear. Ante este vacío de saber, un equipo de investigadores decidió estudiar las células madre que maduran en melanocitos.

Melanocitos alterados genéticamente causan melanoma

Las células de pigmento que causan melanoma migran hacia la superficie de la piel, donde se multiplican, y luego bajan nuevamente para formar el melanoma.

Los melanocitos son células que se encargan de producir la proteína pigmento melanina, que absorbe los rayos ultravioleta solares que dañan el ADN y proteger la piel. Y como absorben algunas longitudes de onda de luz visibe y reflejar otras, estos pigmentos le dan el color al cabello.

Entonces aplicaron un nuevo modelo de ratón para estudiar el melanoma que les permitiera editar genes únicamente en células madre de melanocitos foliculares, al cual se denominó el ratón c-Kit-CreER.

Fue así como el equipo logró hacer cambios genéticos que solo producían células madre de melanocitos, y las células formadas a partir de ello (futuros melanomas) brillaban sin importar su trayectoria en el cuerpo, de modo que los investigadores pudieron hacer seguimiento de ellas.

De esta forma, lograron confirmar que las células que causan melanoma pueden surgir de las células madre de melanocitos que dan color al cabello. Estas se van desplazando hacia arriba y hacia afuera de los folículos pilosos para ingresar a la capa más externa de la piel, la epidermis. Es allí donde se multiplican, y luego se desplazan a una capa más profunda de la piel llamada dermis.

Cuando se asientan en la dermis, las células liberan el pigmento y otros marcadores a partir de los cuales se puede afirmar que el origen del melanoma es folicular, presumiblemente como respuesta a señales locales. Por ejemplo, observaron que las células se convirtieron en neuronas y mesenquimales, características moleculares que fueron “casi exactamente” como las que se han observado en el tejido de melanoma humano.

En presencia de endotelina

Ya una vez observada la trayectoria de las células, los investigadores procedieron a eliminar temporalmente las señales que podrían influir en el desarrollo del cáncer, a fin de determinar bajo qué condiciones se formaba este.

Entonces observaron que las células madre de melanocitos foliculares no se multiplicaron ni migraron para formar melanomas aun cuando tuvieran mutaciones genéticas que causaran el cáncer a menos que estuvieran expuestas a endotelina (EDN) y WNT. Estas son dos proteínas de señalización que suelen hacer que los pelos se alarmen y los pigmentos se multipliquen en los folículos.

“Si bien nuestros hallazgos requerirán confirmación en otras pruebas en humanos, argumentan que el melanoma puede surgir en las células madre pigmentarias que se originan tanto en los folículos como en las capas de la piel, de modo que algunos melanomas tienen múltiples células madre de origen”.

Aunque tal como indican los autores en su documento, estos hallazgos deben ser confirmados por medio de otros estudios directos en seres humanos, este provee una evidencia importante y útil para el estudio de esta enfermedad.

Referencia:

A novel mouse model demonstrates that oncogenic melanocyte stem cells engender melanoma resembling human disease. https://www.nature.com/articles/s41467-019-12733-1