A mediados del año 2017, agencias informativas de todo el mundo reseñaron informes de perturbadores y misteriosos “ataques” sónicos que afectaron al personal diplomático de Estados Unidos y Canadá en Cuba.

Aparentemente, más de 20 miembros del personal diplomático destacado en la isla caribeña se vieron afectados por una variedad de problemas de salud inexplicables, que generalmente comenzaron después de escuchar extraños sonidos de rechinamiento o vibración que, según se informó, provenían de una dirección específica y ocurrían cuando estaban en casa o en habitaciones de hotel. Sin embargo, otras personas cercanas no podían escuchar los sonidos.

Neurosis de guerra

Estados Unidos culpó a Cuba por los misteriosos “ataques”, lo que profundizó la grieta de la ya calamitosa relación diplomática entre los dos países. Pero los resultados de una reciente investigación sugieren que Cuba no participó en los presuntos incidentes, y que tales ataques contra la delegación diplomática, pudieron en realidad nunca haber ocurrido.

Los funcionarios vivían en un caldero de estrés e incertidumbre, aderezado por rumores de presuntos ataques de un arma sonora enigmática.

Los síntomas, que se especuló eran producto del uso de un arma sónica, son parecidos a los de una conmoción cerebral, incluidos dolores de cabeza, mareos, náuseas y fatiga. Sin embargo, los estudios en los pacientes de la embajada no han sido concluyentes.

Los autores señalan que los síntomas, que les llamó “Síndrome de La Habana”, fueron causados ​​por trauma emocional y miedo, y corresponden o son muy similares a los observados en personas que sufren neurosis o trauma de guerra.

Un rasgo característico de los síndromes de combate es la aparición de una serie de quejas neurológicas de un sistema nervioso sobreestimulado, las cuales se suelen diagnosticar erróneamente como conmociones cerebrales o daño cerebral.

Falta de evidencia

Una característica distintiva de la neurosis de guerra, son los síntomas de conmoción cerebral. En principio, su aparición desconcertó a los médicos hasta que una revisión más cuidadosa de los datos determinó que se trataba de una epidemia de enfermedad psicógena fundamentada en el estrés.

Ninguno de los estudios realizados hasta ahora prueba adecuadamente las hipótesis del “ataque sónico”.

No es difícil suponer la razón. Los diplomáticos que se enfermaron se encontraban en una especie de continuación de la Guerra Fría, viviendo en un país extranjero hostil donde estaban bajo vigilancia constante. Entre finales de 2016 y 2017, estos funcionarios subsistían en un caldero de estrés e incertidumbre, aderezado por rumores de presuntos ataques de un arma sonora enigmática.

Hasta la fecha, se han realizado cuatro estudios que abordan el llamado Síndrome de La Habana. Cada uno tiene fallas críticas de diseño, conclusiones infladas y carecen de evidencia firme que sugiera una exposición a una fuente de energía o toxina. Ninguno prueba adecuadamente las hipótesis que proponen, al tiempo que promueven explicaciones exóticas que no están respaldadas por hechos.

Considerando la falta de pruebas concretas que soporten la hipótesis del “ataque sónico”, el estresante entorno en el que se encontraban los funcionarios y la similitud de los síntomas, los investigadores concluyeron que estas personas, lejos de ser víctimas de un enigmático ataque, lo que presentaron fue síntomas psicógenos generados por el estrés.

Referencia: Challenging the diagnosis of ‘Havana Syndrome’ as a novel clinical entity. Journal of the Royal Society of Medicine, 2019. https://doi.org/10.1177/0141076819877553