Hace poco un estudio confirmó que el núcleo de reuniens en el cerebro conecta otras dos estructuras cerebrales fundamentales para la consolidación de los recuerdos mientras dormimos:  la corteza prefrontal y el hipocampo. 

Ahora una nueva investigación de la Universidad de Boston se ha enfocado nuevamente en estudiar los procesos de memoria durante el sueño, y sugiere que durante las noches ocurre un “lavado” en nuestro cerebro. 

Participantes que durmieron en una máquina de resonancia magnética

Según el artículo publicado en la revista Science, mientras dormimos, nuestra neuronas se callan, la sangre fluye a la cabeza, y luego de ella, fluye el líquido cefalorraquídeo (LCR) que lavará nuestro cerebro llevando ondas rítmicas y pulsantes. 

“Hemos sabido por un tiempo que existen estas ondas eléctricas de actividad en las neuronas”, dice la coautora del estudio Laura Lewis, profesora asistente de ingeniería biomédica de la Facultad de Ingeniería de BU y miembro de la facultad del Centro de Neurociencia de Sistemas. “Pero antes de ahora, no nos habíamos dado cuenta de que en realidad también hay olas en el LCR”.

Los investigadores reclutaron a 13 sujetos con edades comprendidas entre 23 y 33 años, a los cuales se les colocaron gorras de electroencefalograma a fin de medir sus ondas cerebrales mientras dormían. De hecho, estos tuvieron que dormir dentro de una máquina de resonancia magnética extremadamente ruidosa, lo cual no fue para nada fácil.

El lavado de cerebro se reduce al envejecer

Los resultados de estudios anteriores indicaban que el flujo de líquido cefalorraquídeo y la actividad de onda lenta (la etapa más profunda del sueño) permiten purificar el cerebro, liberándolo de proteínas tóxicas que deterioran la memoria. 

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Durante el sueño, la sangre y el líquido cefalorraquídeo fluyen a través del cerebro desplazando proteínas tóxicas que dificultan la memoria.

Pero este estudio ha encontrado que a medida que las personas envejecen, la actividad de onda lenta se deteriora en los cerebros, lo cual puede afectar significativamente el flujo sanguíneo en el cerebro y reducir el pulso del líquido cefalorraquídeo durante el sueño. Sin este flujo, el cerebro no podría lavarse y se acumularían las proteínas tóxicas, disminuyendo así la capacidad de memoria.

Según Lewis, uno de los hallazgos más fascinantes es que con simplemente examinar un poco el líquido cefalorraquídeo en un escáner cerebral, pudieron saber si los participantes estaban o no durmiendo. 

Este es el primer estudio en ilustrar que el flujo del LCR en el cerebro influye durante el sueño, y que su trayectoria está relacionada de manera estrecha con la actividad de las ondas cerebrales y el flujo sanguíneo.

Pero las investigaciones deben continuar. Por ahora, han anunciado una nueva en la que reclutarán adultos mayores, y esperan que los próximos resultados aclaren aun más el ámbito de los trastornos neurológicos y psicológicos vinculados a patrones de sueño irregulares, como el autismo y la enfermedad de Alzheimer. 

Referencia:

Coupled electrophysiological, hemodynamic, and cerebrospinal fluid oscillations in human sleep. https://science.sciencemag.org/content/366/6465/628