Para el trastorno depresivo mayor, las directrices actuales de la práctica clínica recomiendan el tratamiento inicial con un antidepresivo de segunda generación (ASG) o una terapia cognitiva conductual (TCC). Aunque la mayoría de los ensayos sugieren que estos enfoques de tratamiento tienen una eficacia similar, sus implicaciones económicas son inciertas.

A fin de cerrar esta brecha, un equipo de investigadores cuantificó la relación costo-efectividad de la TCC versus los ASG para el tratamiento inicial de la depresión, en un modelo de decisión analítica que involucró a adultos con un trastorno depresivo mayor recién diagnosticado.

La soledad estimula la depresión en la vejez y puede volverla crónica

Opciones de tratamiento analizadas

Para el análisis, los investigadores utilizaron costos promedio para cada método de tratamiento durante el año 2017 en los Estados Unidos. Los costos proyectados del sector se atención médica incluyeron las visitas al médico (en promedio de $74), los costos de los medicamentos, así como las psicoterapias individuales y grupales (en promedio de $128 y $26, respectivamente).

El análisis reveló que la psicoterapia tiene, aunque ligeramente, una mejor relación costo-efectividad a los 5 años.

Los costos sociales abarcaron tanto el tiempo de los pacientes, con un promedio de alrededor de $27 por hora, como las pérdidas de productividad.

Otros tipos de opciones de tratamiento de primera línea para la depresión mayor, como tratamientos combinados, medicina alternativa y otras psicoterapias, no se incluyeron en el análisis.

Los investigadores encontraron que, después de un año, los costos de la TCC fueron más altos en comparación con los antidepresivos de segunda generación: alrededor de $900 más en costos médicos y $1.500 más en costos sociales.

Sin embargo, después de cinco años de tratamiento, la TCC produjo costos más bajos en comparación con el tratamiento con antidepresivos, con $1.800 menos en costos de atención médica y $2.500 menos en costos sociales.

Una ligera ventaja

Esto significa que, si bien los antidepresivos de segunda generación son más rentables que la terapia cognitivo-conductual para el tratamiento inicial de la depresión al año, la psicoterapia demuestra una ligera ventaja en relación costo-efectividad a los 5 años.

Los investigadores notaron que ninguna de las modalidades de tratamiento demostró una rentabilidad consistente y superior, enfatizando que los médicos deberían incorporar otros factores en sus procesos de toma de decisiones con los pacientes.

Utilizando un modelo de decisión analítica, los investigadores cuantificaron la relación costo-efectividad de la psicoterapia y los antidepresivos para el tratamiento de la depresión.

De hecho, aunque el 70 por ciento de los pacientes con trastorno depresivo mayor prefieren la psicoterapia a la farmacoterapia, menos del 25 por ciento recibe cualquier forma de psicoterapia. Dada la gran brecha entre la preferencia del paciente y las tasas de provisión de psicoterapia, los autores señalan que el acceso a enfoques como la TCC debería ampliarse.

Investigadores tratan herida humana con piel de cerdo modificada

La gran conclusión para los médicos es que para el tratamiento inicial de la depresión, tanto la TCC como los ASG son opciones de tratamiento razonables, y no se puede descartar ninguno de ellos en función de la rentabilidad.

Esto despeja el camino para otros factores que intervienen en la toma de decisiones compartidas (valores y preferencias del paciente, experiencia del médico, disponibilidad de proveedores, conveniencia, etc.) sean más relevantes en la toma de decisiones al momento de decidir las opciones para tratar la depresión.

Referencia: The Cost-Effectiveness of Cognitive Behavioral Therapy Versus Second-Generation Antidepressants for Initial Treatment of Major Depressive Disorder in the United States: A Decision Analytic Model. Annals of Internal Medicine, 2019. http://dx.doi.org/10.7326/M18-1480

Más en TekCrispy