Generalmente, la enfermedad de Alzheimer no se diagnostica hasta que los síntomas son severos, pero su progresión implica un proceso de deterioro cognitivo de varios años.

En este sentido, una reciente investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Georgetown, encontró evidencia que vincula este período antes del diagnóstico con resultados financieros negativos.

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Deterioro cognitivo temprano

Debido a que uno de los primeros cambios funcionales que causa el trastorno cerebral progresivo es la disminución de la capacidad para manejar el dinero, la enfermedad de Alzheimer podría ser responsable de causar estragos en las finanzas personales de los pacientes y sus familias.

Las personas que padecen la enfermedad son más vulnerables a la explotación económica por parte de otros, y tienen mayor riesgo de ser víctimas de estafas o de abuso financiero.

Para examinar el efecto de la enfermedad de Alzheimer en etapa temprana en los resultados financieros del hogar, el equipo de investigación examinó datos del Estudio de Salud y Jubilación y reclamaciones de Medicare, para el periodo que abarca 1992 a 2014.

El Estudio de Salud y Jubilación es una encuesta longitudinal representativa de estadounidenses mayores de 50 años que incluye preguntas sobre los activos y pasivos financieros de los hogares. Los datos de Medicare permitieron identificar a las personas que han sido diagnosticadas con enfermedad de Alzheimer, o demencia relacionada, así como la fecha del diagnóstico.

Mala toma de decisiones financieras

En conjunto, estos datos permitieron realizar un seguimiento desde la fecha del diagnóstico para descubrir qué estaba pasando financieramente a los hogares durante el periodo previo al diagnóstico.

Los investigadores encontraron que las personas con Alzheimer en etapa temprana tienen un mayor riesgo de experimentar grandes reducciones en los activos líquidos y en la riqueza neta. Estas pérdidas pueden ser el resultado de una mala toma de decisiones financieras, como no pagar las cuentas a tiempo, incurrir en gastos excesivos y realizar inversiones imprudentes.

Independientemente de si la persona afectada por el trastorno neurológico es el jefe financiero del hogar o no, la enfermedad de Alzheimer en la etapa inicial aumentó el riesgo de un gran cambio adverso en los activos líquidos del hogar en 3,3 puntos porcentuales.

Generalmente, la enfermedad de Alzheimer no se diagnostica hasta que los síntomas son severos, pero su progresión implica un proceso de deterioro cognitivo de varios años.

Pero esto no es todo. Las personas que padecen la enfermedad también son más vulnerables a la explotación económica por parte de otros, y es más probable que se conviertan en víctimas de estafas o de abuso financiero.

El ejercicio podría retrasar los efectos fulminantes del Alzheimer

Al respecto, la doctora Carole Roan Gresenz, investigadora afiliada al Departamento de Administración de Sistemas de Salud y coautora del estudio, comentó:

“Lo preocupante de estos hallazgos es que estos cambios negativos en los resultados financieros ocurren justo cuando estas familias están por enfrentar grandes costos de atención médica, cuando los individuos entran en la etapa final de la demencia y los síntomas son graves”.

Para ayudar a prevenir este tipo de pérdidas, recomiendan los autores, las personas pueden iniciar conversaciones con familiares mayores y ponerlos al tanto de estos riesgos, incluso si no hay signos aparentes de deterioro cognitivo, especialmente cuando hay antecedentes familiares de Alzheimer.

Referencia: Effect of early‐stage Alzheimer’s disease on household financial outcomes. Healths Economics, 2019. https://doi.org/10.1002/hec.3962

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