La ciencia ficción ha tenido mil y un oportunidades para explotar este recurso en sus historias. En la mayoría de los casos, estos se encuentran de forma inesperada en el espacio y pueden llevar a los protagonistas de la historia hasta un mundo totalmente nuevo –y alternativo.

Queda claro que, hasta el momento, una hazaña como esa no se ha conseguido, y permanece descansando únicamente en las historias de ficción. Sin embargo, casi podría decirse lo mismo sobre la seguridad de la existencia de estos “pasadizos del espacio”.

Después de todo, a pesar de que se tratan de una teoría científica que ha sido ampliamente aceptada, aún no se ha encontrado evidencia real de su existencia. Por ahora, se mantienen como una gran posibilidad ya que se tratan de la explicación más lógica a las conocidas ecuaciones de Einstein.

Un agujero de gusano podría estar en la vía láctea

Con la intensión de estudiar la posibilidad de la existencia de estos, los científicos De-Chang Dai y Dejan Stojkovic trabajaron en equipo. Su propuesta consiste en estudiar a al supuesto agujero negro Sagitario A* en el fondo de la vía láctea.

Se cree que este posible hoyo negro también podría tratarse de un agujero de gusano. Ello no sería tan descabellado ya que, en teoría, para que uno se presente es necesario una gran concentración de energía gravitacional. Un detalle que, un masivo agujero negro, ya tiene más que cubierto.

Las estrellas nos darán la respuesta

La gravedad, como lo hemos dicho, se trata del motor que mueve los cuerpos en el espacio. Asimismo, se trata de la energía que es capaz de atravesar cualquier tipo de barrera y llegar a cualquier rincón del espacio –incluyendo otras dimensiones, si viaja a través de un agujero de gusano.

Como en la actualidad no contamos con la tecnología necesaria como para poder detectar a uno directamente, es necesario pensar en formas distintas de constatar su presencia. En este caso, todo el peso informativo recae sobre las estrellas y sus campos gravitacionales.

Como lo mencionamos, la gravedad es capaz de atravesarlo todo. Por ende, si por ejemplo existieran dos estrellas muy cercanas al agujero de gusano –una en cada lado de este– la gravedad de una afectaría a la otra y viceversa.

Por ello, estudiar las estrellas cercanas al área de Sagitario A*, sus campos gravitacionales y las posibles fluctuaciones que tendrían, podría ser el camino para conseguir datos sobre la posible presencia de un agujero de gusano.

Actualmente, los científicos saben que los datos recolectados no son suficientes, pero, aseguran que con una recolección sostenida de los mismos en la estrella S2 (una de las más cercanas de Sagitario A*) a la larga podrían revelar las suficientes fluctuaciones con las cuales considerar la presencia de un agujero de gusano en la zona.

Sin embargo, también aclaran que incluso ello no sería una confirmación absoluta ya que, podría haber factores desconocidos –de este lado de la galaxia– causando las fluctuaciones. Aun así, consideran que se trataría de un primer paso en el intento de probar la existencia de estos míticos portales.

La ficción seguirá siendo ficción

Un detalle que vale la pena rescatar es que, los agujeros de gusano, a pesar de ser pasajes a otras galaxias, en realidad no pueden ser atravesados. Por el momento, la única fuerza capaz de realizar tal hazaña es la gravedad.

Ahora, la humanidad no cuenta con los conocimientos para poder estabilizar un portal de estos lo suficiente como para poder cruzarlo. Debido a esto, esas historias fantásticas sobre viajeros intergalácticos aún tendrán que esperar. Por ahora, lo mejor será enfocarnos en encontrar uno y luego podremos pensar en cómo cruzarlo.

Referencia:

Observing a wormhole: https://doi.org/10.1103/PhysRevD.100.083513