Una investigación reciente reveló que el suelo de Marte podría servir para el cultivo de plantas utilizadas comúnmente por los humanos para alimentarse, como berro de jardín, rúcula, tomate, rábano, centeno, quinoa, cebolletas, guisantes y puerros.

Por otro lado, otro estudio basado en simulaciones de diferentes condiciones climáticas y océanos sobre la superficie de Venus, reveló que en efecto este pudo haber tenido las condiciones propicias para el desarrollo de la vida antes de convertirse en el infierno caliente que conocemos actualmente.

El tema de la vida en otros planetas es controversial y muy ambiguo aún a pesar de todas las investigaciones que se han hecho hasta el momento. Y contrario a lo planteado en la obra de Antoine Du Saint-Exupéry, en el que un niño príncipe podía ver varios atardeceres al día en un pequeño planeta, por lo general asociamos las condiciones habitables a planetas grandes e imponentes. ¿Pero podrían los planetas pequeños, con gravedad débil, albergar vida?

Un equipo de científicos de la Universidad de Harvard publicó un artículo The Astrophysical Journal en el que revelan su hallazgo de la masa más pequeña que podría conformar a un planeta sin que la debilidad de su gravedad haga que pierda su atmósfera y agua líquida.

Tamaño y temperatura idóneas para habitar

Para tener una idea más clara de su tamaño, el planeta más pequeño que podría albergar vida contendría aproximadamente el 2.7 por ciento de la masa de la Tierra, lo cual al mismo tiempo representaría un poco más del doble de la masa de la Luna y aproximadamente la mitad de la masa de mercurio.

Por supuesto, la exposición a la radiación y, por tanto, las condiciones de temperatura dentro del planeta también son puntos importantes a considerar para la existencia de vida, además de la gravedad.

En la actualidad se sabe que un exoplaneta se encuentra en la zona habitable de un astro si se encuentra a la distancia idónea para mantener el agua líquida sobre su superficie: de estar muy cerca, la calentaría demasiado, pero estando muy lejos, podría congelarla.

Pero tal parece que la temperatura no es un punto tan determinante en este aspecto. Cuando los exoplanetas son lo suficientemente grandes, es probable que dentro de estos tenga lugar un efecto invernadero que permita mantenerlos a una temperatura adecuada sin importar la distancia de la zona habitable.

La gravedad relativamente baja que caracteriza a los exoplanetas pequeños haría que la atmósfera de estos se expandiera hacia afuera de estos, permitiéndoles absorber más radiación de su astro. De esta forma independientemente de su tamaño, podrían tener temperaturas estables en su superficie.

“Cuando las personas piensan en los bordes interiores y exteriores de la zona habitable, tienden a pensar solo en el espacio, lo que significa cuán cerca está el planeta de la estrella”, explicó el astrónomo Constantin Arnscheidt, autor principal del artículo científico. “Pero en realidad, hay muchas otras variables de habitabilidad, incluida la masa de un planeta”.

Por el momento, se han descartado pequeños mundos de hielo en la órbita de Júpiter, pues estos sí serían demasiado pequeños para ello. Pero podría haber otros lugares aún no descubiertos que sí cumplan con las condiciones planteadas.

Referencia:

Atmospheric Evolution on Low-gravity Waterworlds. https://iopscience.iop.org/article/10.3847/1538-4357/ab2bf2