La forma en que concebimos la vida supone un inicio y un fin, causa y consecuencia. Así pues la medicina plantea que la salud de la vejez estará sujeta a los cuidados o estragos que se comentan durante la juventud.

Pero quienes no se hayan detenido a pensar en ello en algún momento de su vida, ahora estando al tanto, podrían estar preguntándose si aún están a tiempo de aplicar algún cambio en su vida para no sufrir las consecuencias en la vejez, o al menos llegar a ella.

Entre estos hábitos, como era de esperar, la alimentación se lleva una parte de responsabilidad importante. Según una nueva investigación publicada en la revista Nature Metabolism la clave está en una ingesta reducida de alimentos, y que los que se consuman sean de alta calidad nutricional.

Conscientes de ello, los investigadores se propusieron determinar el momento en que se puede comenzar a aplicar los cambios y si es suficiente simplemente durante un corto periodo de tiempo, y encontraron que no hay un momento idóneo para ello. Es absolutamente necesario mantener hábitos saludables durante toda la vida, lo cual aumenta las probabilidades de una buena salud durante la edad avanzada.

Reducir las porciones y aumentar la calidad de los alimentos

Un equipo conformado por especialistas del Instituto Max Planck de Biología del Envejecimiento, el Grupo de Excelencia para la Investigación del Envejecimiento de la Universidad de Colonia, el Instituto Babraham en Cambridge y UCL estudiaron el tema en ratones de laboratorio.

Mejorar los hábitos alimenticios desde la juventud hizo que los ratones se hicieran más saludables. Fuente: Lisa F. Drews

Sometieron a los roedores, tanto jóvenes como viejos, a una dieta basada en alimentos enriquecidos con vitaminas y minerales para prevenir la desnutrición, y observaron los resultados sobre su salud.

El resultado fue que los ratones vivieron durante más tiempo y más saludables cuando se les dio un 40 por ciento de comida menos después de llegar a la edad adulta en comparación con los animales a los que se les permitió comer todo lo que quisieran.

Observaron que cuando se redujo la ingesta de alimentos en los ratones jóvenes, hubo poco o ningún efecto en la esperanza de vida de los ratones. Pero en cambio a los ratones que se les permitió comer todo lo que quisiera después de haber experimentado un periodo de ingesta reducida de alimentos, no tuvieron protección a largo plazo.

Veámoslo en nuestro día. De repente decidimos mantener una dieta saludable y rica en nutrientes, olvidamos la comida chatarra, las bebidas azucaradas y las grasas. Sin embargo, después de un tiempo, volvemos a nuestros hábitos no saludables. No habremos logrado nada.

Los investigadores observaron que los ratones se volvieron más saludables cuando comenzaban a reducir su ingesta de alimentos antes de llegar a edad avanzadas. Por lo que concluyeron que esta hábito debe implementarse desde la juventud y mantenerse hasta el final de la vida para poder gozar de salud durante la vejez.

“Uno debe establecer comportamientos saludables temprano en la vida. Puede que no sea tan bueno para su salud cambiar su dieta más adelante en la vida. La salud en la vejez es un asunto de toda la vida”, explica Linda Partridge del Instituto Max Planck para la Biología del Envejecimiento y UCL.

¿Por qué los ratones mayores ya no reaccionan al cambio en la dieta?

Oliver Hahn, primer autor del estudio y estudiante de doctorado en el departamento de Partridge, se encargó de estudiar la actividad genética en diferentes órganos de los ratones y observó que a pesar de los beneficios que suponía el cambio de dieta, estos guardaban memoria de su vida de excesos.

La actividad genética en el hígado se adaptó de manera rápida cuando los ratones empezaron a reducir su ingesta, pero el “efecto de memoria” en el tejido adiposo de los animales más viejos impidió que se mantuvieran. Aunque perdieron peso, la actividad genética continuó siendo similar a la de los ratones que continuaron comiendo lo que querían. Además, la composición de grasa en ratones viejos no cambió tanto con la dieta como en ratones jóvenes.

Los autores explican que el efecto de memoria reside en las mitocondrias de las células, que juegan un papel crucial en el proceso de envejecimiento, y la reducción de la ingesta alimenticia conduce a una mayor formación de mitocondrias en el tejido graso, lo que se traduce en beneficio. Pero esto no se observó en los ratones viejos que aplicaron el cambio.

Vemos pues que, aunque efectiva, vivir el día a día como si fuera el último no es la filosofía más idónea si lo que se desea es llegar a viejo y gozar de una buena salud. Al contrario, mantener hábitos alimenticios saludables durante toda la vida parece extender la vida útil, y sobre todo, su calidad.

Referencia:

A nutritional memory effect counteracts the benefits of dietary restriction in old mice. https://www.nature.com/articles/s42255-019-0121-0