Se estima que a nivel global anualmente se registran cerca de 9 millones de fracturas en mujeres adultas. Alrededor del 15 por ciento ocurren en la cadera, una lesión potencialmente incapacitante o incluso mortal para los adultos mayores.

En general, las fracturas de cadera se han asociado con baja densidad mineral ósea, propensión a la caída y disminución de la fuerza muscular, el equilibrio, la movilidad y el funcionamiento físico.

Relación analizada

Investigaciones previas han relacionado el ejercicio regular con un menor riesgo de fractura de cadera, y ahora, los resultados de un estudio de gran tamaño, sugieren que las mujeres mayores que hacen ejercicio incluso ligero, como una caminata diaria, pueden reducir el riesgo de sufrir una fractura de cadera.

Alrededor del 15 por ciento de las fracturas registradas en las mujeres mayores ocurren en la cadera, una lesión potencialmente incapacitante o incluso mortal.

A fin de analizar en profundidad cómo los tipos diferentes tipos de ejercicio se relacionan con el riesgo de fractura de cadera y otras fracturas óseas en mujeres postmenopaúsicas, un equipo de investigadores examinó los datos del Women’s Health Initiative, un estudio que comenzó en la década de 1990 en 40 centros médicos de Estados Unidos que involucró a más de 77.000 mujeres que tenían entre 50 y 79 años.

Al principio, las mujeres informaron sobre sus actividades físicas habituales, entre otros factores del estilo de vida. En un promedio de 14 años, un tercio de las mujeres sufrió una fractura ósea.

Al examinar la información, los investigadores encontraron que, en promedio, las mujeres que hacían ejercicio regularmente a cualquier intensidad —desde caminar, trabajar en el jardín o correr— tenían un riesgo menor de fractura de cadera, en comparación con las mujeres físicamente inactivas.

En general, cuando se trataba de fracturas de cadera, las mujeres que habían reportado mayores cantidades de actividad física al comienzo del estudio tenían un menor riesgo de sufrir la lesión.

Moverse más es clave

Por ejemplo, las mujeres que regularmente realizaban ejercicio de intensidad moderada a vigorosa, como caminar a paso ligero o trotar, tenían un riesgo 12 por ciento menor de fractura de cadera que aquellas que eran menos activas.

Los resultados de un estudio sugieren que las mujeres mayores que hacen ejercicio incluso ligero, como una caminata diaria, tienen un menor riesgo de sufrir una fractura de cadera.

Pero los investigadores también observaron un vínculo entre la actividad física leve, como el baile lento, y el riesgo de sufrir fractura de cadera. En definitiva, el estudio encontró que mientras más caminaban las mujeres, a cualquier velocidad, menor era el riesgo de fractura de cadera.

Sin embargo, no todos los hallazgos del estudio fueron positivos. Los datos revelaron que las mujeres que hicieron ejercicio a intensidades moderadas a intensas tenían un riesgo relativamente mayor de sufrir fractura de muñeca o antebrazo, en comparación con las mujeres menos activas.

No está claro por qué, pero los investigadores suponen que cuando las mujeres con más capacidad funcional se caen, es más probable que utilicen un brazo para amortiguar la caída, que es la forma más frecuente en que ocurren las fracturas de muñeca y antebrazo.

Los autores resaltan que los hallazgos del estudio dejan claro que sentarse menos y moverse más es clave, no solo para reducir el riesgo de fractura de cadera, sino para la salud general de los adultos mayores, ofreciendo beneficios como un mejor control de la presión arterial y la diabetes, y un menor riesgo de enfermedad cardíaca.

Referencia: Association of Physical Activity and Fracture Risk Among Postmenopausal Women. JAMA Network Open, 2019. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2019.14084