El ejercicio físico y particularmente el deporte, tienen efectos muy positivos en la vida de los humanos. Practicarlo no solamente provee músculos, elasticidad y evita la obesidad, sino que también forja carácter con lecciones como aprender a trabajar en equipo, aprender que a veces de gana y a veces se pierde, y que para lograr los objetivos es necesario constancia y disciplina.

Pero a pesar de ello, las cosas no siempre son color de rosa en cuanto a la práctica de los deportes. Ser competitivo tiene sus ventajas, pero esa característica puede conllevar comportamientos egoístas y muy poco éticos, que van totalmente en contra de la ideología del deporte.

Una investigación reciente publicada en la revista International Journal of Sport and Exercise Psychology reveló que hay deportistas que dejan de pensar en lo que es correcto o incorrecto, y están dispuestos a hacer lo que sea en el campo de juego con tal de ganar o evitar alguna penitencia, y este comportamiento puede ser estimulado por entrenadores ultra competetitivos.

La suspensión temporal de lo correcto y lo incorrecto

Un equipo de investigadores de la Universidad de Birmingham y la Universidad Sultan Qaboos, en Omán, hizo una revision de 27 investigaciones sobre el comportamiento ‘prosocial’ y ‘antisocial’ en el deporte.

Encontraron que cuando los atletas practican algún deporte persiguiendo un objetivo único como obtener recompensas o premios, demostrar a los demás lo buenos que son o evitar la vergüenza, hay más probabilidades de que presenten un comportamiento antisocial que les permita lograr estos objetivos.

El papel de los entrenadores en el comportamiento antisocial

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Los entrenadores ultra competitivos pueden estimular comportamientos antisociales en los atletas.

Los investigadores también descubrieron que los entrenadores, reconocidos por ser estrictos y muchas veces poco pedagógicos, usan prácticas coercitivas y presionan a los atletas que entrenan por medio de lenguaje de control, manipulación emocional y otorgando recompensas por su rendimiento. Todos estos factores pueden estimular el comportamiento antisocial en los atletas, pues se les está motivando a hacer deporte por las razones incorrectas.

Y de hecho, fue así. Cuando se consideró el comportamiento del entrenador se observó una desconexión moral de parte de los atletas, que justificaban su comportamiento antisocial tanto hacia los contrincantes en el juego como sus compañeros de equipo.

Los entrenadores ultra competitivos son los que pueden generar el peor comportamiento de los atletas, haciéndoles sentir inferiores o culpables si no actúan o logran un objetivo particular. Y para que lo logren, podrían sugerirles que se engañen o lesionen a sus oponentes, distorsionando totalmente el sentido del deporte.

Y tal como indica la Dra. Maria Kavussanu, lectora de la Facultad de Ciencias del Deporte, Ejercicio y Rehabilitación de la Universidad de Birmingham y autora de esta nueva investigación:

“En la búsqueda de la victoria, los entrenadores pueden pedirles a los jugadores que engañen o lesionen a sus oponentes, y los jugadores pueden ver a sus compañeros de equipo haciendo esto. Puede ser más fácil desconectarse moralmente del deporte porque la responsabilidad de las acciones inapropiadas de uno puede ser desplazada a otros”.

Los autores utilizan el término “moral entre corchetes” para referirse a la suspensión temporal de lo correcto y lo incorrecto en el deporte, lo que hace que los atletas presenten un comportamiento moral menos maduro que en su vida cotidiana.

“Ciertas condiciones en el deporte pueden llevar a los atletas que son personas relativamente respetuosas en la vida cotidiana a suspender su sentido del bien y el mal cuando entran en una arena deportiva competitiva”.

Del mismo modo, los casos de atletas que demuestran su capacidad superior u ‘orientación al ego’ tienden a ser más altos en la competencia, que es una parte integral del deporte, en comparación con el entrenamiento.

El comportamiento antisocial y pro social hacia los compañeros de equipo

Los investigadores también estudiaron la influencia del comportamiento antisocial en los compañeros de equipo, y encontraron resultados variados, y entre ellos incluso algunos positivos.

Cuando los compañeros del equipo experimentaban comportamiento antisocial, como el abuso verbal de otros sintieron más ansiedad e informaron síntomas de agotamiento. Además, recibir constantemente críticas por el bajo rendimiento puede hacer a ese atleta incapaz de contribuir a los objetivos del equipo, e incluso su capacidad de respuesta al deporte.

Por su parte, los jugadores adultos de fútbol y baloncesto que percibieron que sus compañeros de equipo actuaban de manera pro social hacia ellos en el juego informaron que experimentaron más diversión. Pero además de ello, se esforzaron más, tuvieron mejor rendimiento y demostraron un mayor compromiso para con su equipo.

Tal comportamiento hacia los compañeros también podría prevenir el agotamiento: retraimiento psicológico, emocional y físico de una actividad que solían disfrutarse pero que se ha convertido en algo estresante.

De modo que los comportamientos pro sociales basados en apoyar, felicitar y alentar a los compañeros de equipo favorece el esfuerzo y el desempeño en los receptores del mismo, lo que a su vez se puede traducir en beneficio para el equipo.

Aunque no está demás citar un estudio en el que los jugadores que estuvieron expuestos a un comportamiento antisocial por parte de sus compañeros se desempeñaron mejor que los jugadores que no participaron en el juego. Dicho esto, se tiene que no todo es tan malo. Recordemos la resiliencia, y además, las críticas nos sirven para ser mejores.

Referencia:

Athletes suspend morality to pursue sporting success: study. https://medicalxpress.com/news/2019-10-athletes-morality-pursue-sporting-success.html