El virus del Ébola (Ebolavirus) se detectó por primera vez en 1976 en la el río Ébola, de la República Democrática del Congo y en algunas regiones de África, dando lugar a una epidemia con una tasa de mortalidad elevada que marcó la historia de la salud en la región. Su aparición constituyó una emergencia de salud pública de carácter internacional por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en aquel momento.

El Ebolavirus causa una enfermedad mortal caracterizada por una fiebre hemorrágica, siendo una de las más devastadoras y contagiosas de todos los tiempos. Aunque su naturaleza agresiva tiene origen en la capacidad del virus de atacar al sistema inmunitario del individuo infectado bloqueando la respuesta inmunitaria adaptativa del mismo contra este.

Ahora un equipo de investigadores médicos de la Universidad de Texas en Galveston descubrió nuevos detalles sobre la forma en que el virus del Ébola impacta de manera tan catatastrófica los cuerpos que invade.

El virus ataca a las células T hasta destruirlas

El artículo, publicado recientemente en la revista PLOS Pathogens, explica que el virus desactiva las células T, un tipo de células inmunitarias, haciendo que el organismo en cuestión sea incapaz de combatir la infección.

Los investigadores aplicaron bases de biología celular y genética para entender cómo el virus del Ébola puede adherirse, ingresar e infectar a las células T, y todas las consecuencias de ello.

Los glóbulos blancos son una parte del sistema inmunitario de los seres humanos, y entre ellos se encuentran las células T. Cuando el recuento de estas células en el torrente sanguíneo es más bajo de lo normal, ocurre una condición conocida como linfopenia, y es precisamente un factor importante que indica la gravedad de la infección por el Ébola.

“Las personas que sobreviven a una infección por Ébola pueden mantener sus niveles de células T durante el curso de la infección, mientras que los niveles bajos de células T se ven casi universalmente en muertes”.

Pero tal como indica el autor principal de la nueva investigación, Alex Bukreyev, un virólogo de UTMB en los departamentos de patología y microbiología e inmunología, hasta ahora nunca se ha podido entender cómo es que el virus del ébola logra estresar las células T a tal punto de causar muertes en la mayoría de los casos de infección.

Pero la nueva investigación arrojó que las células T infectadas por el virus se estresan al punto en que el mismo cuerpo trabaja en destruirlas, lo cual da lugar a la ya mencionada linfopenia, un síntoma que indica la gravedad de la enfermedad.

“La linfopenia es una característica común de la enfermedad causada por EBOV. Determinamos que a pesar de la aparente falta de infección productiva, el virus del Ébola es capaz de ingresar a las células T y producir tanto ARN virales como proteínas”.

Ahora bien, podemos decir que cualquier hallazgo en torno a este agente infeccioso es de gran utilidad considerando la gravedad de la enfermedad que ocasiona. Ahora las investigaciones podrían centrarse en estudiar otros procesos implicados en la muerte de los glóbulos blancos, bien inducidos por el Ébola, la inmunosupresión y el desarrollo de enfermedades en genera, según palabras del mismo Bukrevyev.

Referencia:

Ebola virus-mediated T-lymphocyte depletion is the result of an abortive infection. https://journals.plos.org/plospathogens/article?id=10.1371/journal.ppat.1008068