Volviendo con el tema de la contaminación, como hemos mencionado en otros artículos, las colillas de cigarrillo constituyen el desecho plásticos más abundante en nuestros océanos, está siendo confundido por las especies animales como alimento y por si fuera poco, afecta considerablemente el crecimiento de las plantas.

Apartando sus efectos nocivos sobre el medio ambiente, podemos resaltar también lo nocivos que son para los seres humanos que los fuman, aumentando el riesgo de sufrir varios tipos de cáncer.

Dicho esto, parece ilógico que sigan en circulación, pero es así. El tabaco es un negocio sumamente lucrativo a nivel mundial, y es difícil imaginar que se extinga de un día a otro únicamente porque puede matarnos.

Entonces los expertos han propuesto una alternativa ante la imposibilidad de acabar con el negocio: dejar de fabricar cigarrillos con filtro (la parte plástica que constituye la colilla), lo cual podría ayudar a reducir la contaminación plástica global causada por estas.

El engaño tras los filtros de los cigarrillos

Los filtros de los cigarrillos se incluyeron como una forma de hacer que fumar fuera más seguro, pero en realidad es solo una forma de reducir los costos del tabaco mismo.

Los filtros de los cigarrillos están elaborados a base de un plástico no biodegradable hecho de acetato de celulosa, pero además de ello, son un total engaño. Muchos fumadores pueden creer que su hábito es más seguro gracias a su presencia, pero su presencia en realidad es una forma de ahorrar en el costo del tabaco en realidad. La consecuencia de ello es más tabaquismo y más contaminación plástica.

Aparecieron por primera vez en la década de 1950, y fueron lanzaron como una medida de seguridad para el tabaco ya que el filtro se encargaría de absorber parte del alquitrán, un compuesto muy relacionado con los brotes de cáncer de pulmón de la época.

“Pero ahora sabemos que este argumento de seguridad fue un mito, uno de los muchos creados por la industria del tabaco para vender cigarrillos”, escriben Thomas Novotny de la Universidad Estatal de San Diego y sus colegas de la London School of Hygiene & Tropical Medicine en un nuevo artículo publicado en la revista British Medical Journal.

Daños omitidos

Las colillas de cigarrillo son el desecho plástico más común del mundo y la industria nunca ha respondido por ello.

Ahora bien, la industria se ha esforzado por tapar todos los puntos negativos en torno al tabaco, incluida la contaminación causada por las colillas de desecho, y de hecho tampoco se ha hecho responsable sobre su impacto en el planeta.

Y el tema ha pasado tan desapercibido que tampoco se ha incluido en la agenda internacional de control del tabaco. Según informan los autores del nuevo artículo, esta ya reconoce la inutilidad del filtro de acetato de celulosa y que no se trata de nada más que una herramienta de comercialización que no representa ningún beneficio para la salud de los fumadores.

También mencionan que la prohibición de la Unión Europea de muchos plásticos de un solo uso como cubiertos, platos y pajitas no incluyó algo tan común como los filtros de cigarrillos, y para los autores esto “parece una oportunidad perdida”. Sin embargo, no se descarta la posibilidad de que dicha prohibición se aplique en el Convenio Marco para el Control del Tabaco.

“Puede ser hora de un enfoque radical similar que fortalezca los lazos entre el medio ambiente y las comunidades de salud para el bien planetario común. Si no logramos reducir anualmente los billones de colillas que se agregan a la carga de desechos del mundo, socavamos nuestros esfuerzos para frenar los desechos plásticos globales y perdemos la oportunidad de ayudar a poner fin a la epidemia mundial de tabaco”.

El consumo de tabaco sigue siendo una de las principales causas de muerte a nivel mundial, pero también aporta significativamente en la crisis de contaminación global, por lo que es necesario que se tomen medidas de inmediato para revertir los daños.

Referencia:

No more butts. doi: 10.1136/bmj.l5890

Escribir un comentario