De acuerdo a los resultados de una investigación llevada a cabo por investigadores de la Sociedad National Geographic, la mitad de la superficie terrestre no cubierta de hielo permanece en un estado relativamente salvaje.

Sin embargo, muchas de estas áreas de “bajo impacto humano” están fraccionadas en pequeños y aislados pedazos, lo que amenaza su futuro.

Fragmentación evidenciada

El estudio concluye que a pesar del daño ambiental generalizado infligido por el desarrollo humano, todavía existe la oportunidad de proteger vastas y relativamente salvajes regiones de la Tierra en beneficio de las personas y otras especies vivas.

La investigación identificó las áreas relativamente salvajes del planeta.

Para realizar la investigación, los autores utilizaron técnicas de mapeo satelital para medir los impactos humanos en todo el mundo e identificar las áreas de menor presión humana y con mayor potencial de conservación de hábitat intacto.

La mayoría de las áreas de bajo impacto identificadas por el estudio se encontraban en los bosques boreales del norte de Canadá y Rusia, en las tierras altas de Asia Central, especialmente en el Tíbet y Mongolia, en los desiertos del norte de África y Australia, y en las selvas tropicales de la cuenca amazónica de Sudamérica.

Pero los investigadores no se limitaron a identificar la ubicación de áreas de bajo impacto humano, sino también en sus tamaños y formas. En este sentido, los hallazgos fueron más aleccionadores, mostrando que muchas zonas identificadas están fragmentadas en pequeñas piezas aisladas, separadas ya sea por características naturales (agua, rocas, hielo) o, cada vez más, por el desarrollo humano.

Actuar con celeridad

Esta fragmentación puede resultar devastadora para las poblaciones de vida silvestre. Los animales están aislados de sus posibles parejas, de los suministros de alimentos y de las pautas de migración, y están cada vez más expuestos a los plaguicidas y a otras causas de mortalidad, como las carreteras, factores que en conjunto tienen el potencial de conducir a la extinción.

A pesar del daño ambiental generalizado infligido por el desarrollo humano, todavía existe la oportunidad de proteger vastas y relativamente salvajes regiones del planeta.

Los hallazgos demuestran que nuestros sistemas más diversos se encuentran entre los más amenazados e incluso las áreas de bajo impacto, que suelen ser menos diversas biológicamente, están fragmentadas.

Al respecto, el investigador Jonathan EM Baillie, vicepresidente ejecutivo y jefe científico de la Sociedad National Geographic, expresó:

“Si queremos alcanzar los objetivos climáticos globales y los objetivos de desarrollo sostenible, al tiempo que evitamos una crisis de extinción, debemos fomentar una mayor protección de nuestros ecosistemas naturales restantes”.

Los autores señalan que todavía es posible aumentar en gran medida la extensión de las áreas protegidas del mundo, pero eso requiere actuar con celeridad, ya que las presiones aumentan, y la pérdida de hábitat junto a la fragmentación están erosionando rápidamente los sistemas naturales y la diversidad de especies que contienen.

Referencia: Global areas of low human impact (‘Low Impact Areas’) and fragmentation of the natural world. Scientific Reports, 2019. https://doi.org/10.1038/s41598-019-50558-6