Viajar al espacio ha sido otra de las grandes cruzadas de la humanidad que, poco a poco, se ha dedicado a tratar de conquistar todos los ambientes de la Tierra. Ahora, tienen la mira puesta más allá de sus fronteras en lo que comúnmente conocemos como espacio exterior.

Desde la primera realización de esta hazaña, queda claro que los cambios ambientales generan variaciones en el cuerpo humano que deben ser medidas y cuidadas. Sin embargo, hasta la fecha, aún existen detalles que siguen sin estar demasiado claros.

Por ejemplo, ha sido muy difícil determinar si los viajes espaciales pueden o no tener efectos adversos en la reproducción. En un principio, este estudio no se realizaba por la falta de herramientas para crear ambientes apropiados en los que los mamíferos estudiados pudieran coexistir.

Ahora que, finalmente, se tienen las herramientas, ha sido posible crear espacios en los que criaturas como los ratones puedan habitar durante viajes espaciales. Con ello, se abre una nueva puerta para estudiar las reacciones biológicas de los organismos expuestos a largos periodos de tiempo en el espacio.

Detalles del experimento

Esta investigación se trató de una colaboración entre la Universidad Osaka, la Universidad de Tsukuba y JAXA (Japan Aerospace Exploration Agency) bajo el mando del profesor Ikawa Masahito. Durante esta, se lanzó a una muestra de ratones de laboratorio para el módulo de investigación de Japón, conocido como Kibo, en la Estación Espacial Internacional.

Los ratones permanecieron en un ambiente controlado bajo condiciones de microgravedad durante 35 días. Luego, estos fueron transportados nuevamente de forma segura hasta la Tierra en donde fueron comparados con otro grupo control que permaneció bajo vigilancia los mismos 35 días.

Esto es lo que les pasó a los ratones que pasaron 35 días en el espacio

Nada. Aunque esta respuesta suene un poco aburrida si pensamos en crear una película de ciencia ficción, la verdad es que se trata de una de las más alentadoras. Al comparar los comportamientos y capacidades reproductivas de uno y otro grupo, fue posible ver que no había grandes variantes.

Es decir que, aquellos ratones que pasaron un largo periodo de tiempo en el espacio después no mostraron ningún tipo de problema para reproducirse. Asimismo, su progenie fue tan sana como la de aquellos que no habían dejado la Tierra. Yendo incluso un poco más allá, se pudo comprobar que la segunda generación de los ratones tampoco presentó ningún problema reproductivo. Esto demuestra que los viajes al espacio en mamíferos no deberían afectar su posibilidad de reproducción posterior.

El turismo espacial está cada vez más cerca

En casi todas las películas de ciencia ficción futuristas nos encontramos con una humanidad que ha sido capaz de desarrollar tanto su tecnología como para poder no solo viajar al espacio, sino conquistarlo. Para este momento, aún no estamos cerca de esta utópica visión.

Sin embargo, parece ser que la ciencia y la tecnología podrían estar dando los primeros pasos hacia esta meta. Ya sea por iniciativas privadas, como la de la compañía SpaceX de Elon Musk, o nacionales, como las proyecciones de la NASA en los Estados Unidos, ya existen varias propuestas de la posibilidad de llevar tripulación turística al espacio dentro de los próximos años.

Por ello, no sería extraño que dentro de poco podamos contar con viajes turísticos al espacio que sean tan comunes como los viajes en avión de la actualidad. Después de todo, los recientes estudios sobre los organismos de los ratones han demostrado que es muy probable que esta práctica no cause perjuicios a largo plazo –al menos en el área reproductiva– a los humanos.

Referencia:

Male mice, caged in the International Space Station for 35 days, sire healthy offspring: https://doi.org/10.1038/s41598-019-50128-w