La contaminación acústica, generalmente un subproducto involuntario de la urbanización, el transporte y la industria, es una característica clave del desarrollo humano y el crecimiento de la población.

Esta contaminación sónica tiene la capacidad de alterar el entorno acústico de los hábitats acuáticos y terrestres, lo que puede tener un efecto dramático en los animales que viven en ellos.

La Tierra aún tiene muchos espacios salvajes, pero son áreas frágiles

Efectos negativos

El ruido antropogénico es uno de los muchos factores que contribuyen al agotamiento de las poblaciones de vida silvestre. Investigaciones han demostrado los efectos negativos que tiene la contaminación sónica inducida por el hombre en la vida silvestre en una variedad de comportamientos, como ubicar alimentos, evitar depredadores y encontrar pareja.

El interés científico en los efectos de la contaminación acústica en la vida silvestre se ha intensificado en la última década y ahora contamos con una mejor comprensión de cómo el ruido puede afectar el comportamiento, la población y los procesos a nivel comunitario en una variedad de especies animales.

En un intento de adaptarse a la cacofonía del ruido humano, varias especies han demostrado ajustes en su comportamiento.

Se han utilizado novedosos enfoques experimentales y de observación para caracterizar y explorar los efectos específicos de diferentes fuentes de ruido. La evidencia generada a partir de estos estudios es considerable, particularmente entre las aves cantoras y los mamíferos marinos, que dependen en gran medida de la comunicación sonora y vocal.

Por ejemplo, se ha demostrado que el ruido de los barcos puede afectar el comportamiento vocal y producir estrés fisiológico en los cetáceos (ballenas, delfines y marsopas). Esto es de particular preocupación para especies como la ballena franca del Atlántico Norte en peligro de extinción que habita en las aguas costeras de los Estados Unidos que experimentan niveles muy altos de tráfico marítimo.

Pero los impactos del tráfico marítimo no se limitan solo a los mamíferos marinos, sino que también se documentan efectos negativos considerables en peces e invertebrados marinos y de agua dulce, como el comportamiento antidepredador observado en cangrejos y anguilas expuestos al ruido de los barcos.

Hábitats terrestres

En los hábitats terrestres, se ha demostrado que la diversidad y abundancia de aves disminuye como resultado de los niveles crónicos de ruido alrededor de las ciudades y las carreteras.

En un intento de adaptarse a la cacofonía del ruido humano, varias especies han demostrado ajustes en su comportamiento. Los pardales urbanos, por ejemplo, pueden aumentar la frecuencia de sus llamadas para reducir el enmascaramiento acústico que produce el ruido urbano predominantemente.

Los petirrojos europeos ajustan el tiempo de su canto para que coincida con los períodos más tranquilos de la ciudad. De modo similar, los colibríes de mentón negro y los pinzones parecen seleccionar activamente áreas ruidosas cerca de pozos de gas activos para evitar la depredación de nidos por especies más sensibles a esas perturbaciones.

La contaminación sónica inducida por el hombre en la vida silvestre en una variedad de comportamientos, como ubicar alimentos, evitar depredadores y encontrar pareja.

Los perros de las praderas, que comúnmente viven en hábitats cerca de áreas urbanas, redujeron significativamente su alimentación y aumentaron su comportamiento de vigilancia cuando se les expuso al ruido de la carretera. Tales cambios en el comportamiento podrían tener un impacto en la salud de la población a largo plazo, particularmente en combinación con otros factores estresantes, como las enfermedades y la pérdida de hábitat.

También se ha demostrado que el ruido de la carretera perjudica la eficiencia de alimentación de los murciélagos y altera la comunicación vocal en ranas e invertebrados.

La contaminación acústica humana puede afectar la complejidad del canto de las aves

La necesidad de comprender mejor los complejos efectos biológicos del ruido y establecer umbrales de exposición al ruido científicamente relevantes es una prioridad para la salud humana y la conservación de la vida silvestre.

Se espera que el desarrollo, la urbanización y el crecimiento de la población humana continuará en el futuro. Por lo tanto, debemos garantizar un esfuerzo de colaboración entre los científicos, la industria y los entes gubernamentales, a fin de proteger los paisajes sonoros naturales donde sea posible, y a la par, promover nuevas tecnologías y enfoques que mitiguen los efectos del ruido.

Referencias:

Wildlife struggle in an increasingly noisy world. PNAS, 2015. https://dx.doi.org/10.1073/pnas.1516050112

Birds sing at a higher pitch in urban noise. Nature, 2003. https://doi.org/10.1038/424267a

Noise negatively affects foraging and antipredator behaviour in shore crabs. Animal Behaviour, 2013. https://doi.org/10.1016/j.anbehav.2013.05.001

Daytime noise predicts nocturnal singing in urban robins. Animal behaviour, 2007. https://doi.org/10.1098/rsbl.2007.0134

How anthropogenic noise affects foraging. Global Change Biology, 2015. https://doi.org/10.1111/gcb.12997

A synthesis of two decades of research documenting the effects of noise on wildlife. Biological Reviews, 2015. https://doi.org/10.1111/brv.12207

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