A principios de septiembre de este año, un reporte de la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) sacó a la luz que un derivado de la vitamina E encontrado en los cigarrillos electrónicos con cannabis podría ser la causa de la enfermedad pulmonar que ha estado esparciéndose en los últimos meses.

Después de ello, las autoridades de salud en los Estados Unidos anunciaron el retiro de los cigarrillos electrónicos de sabores del mercado, al tiempo que se estarían profundizando las investigaciones para determinar las causas específicas del brote, que siguen siendo inciertas el día de hoy.

Y luego de haber estudiado a detalle las sustancias que se le introducen comúnmente como la nicotina, cannabis y los diferentes sabores como banana y canela, los médicos y científicos del gobierno están dirigiendo su atención al dispositivo como tal, muchos de los cuales provienen de China donde no se aplican los estándares de seguridad de Estados Unidos u otros similares.

Según un artículo publicado recientemente por la agencia USA TODAY, las personas que usan cigarrillos electrónicos están inhalando un “estofado tóxico” de aceites atomizados, químicos anticongelantes usados en aviones y metales pesados tóxicos que se filtran a través de los componentes que calientan las sustancias para generar el humo.

Vapers fabricados sin estándares de seguridad

Los cigarrillos electrónicos se han estado vendiendo desde hace más de una década, y han evolucionado en sus presentaciones y sustancias desde hace varios años conformando un mercado bastante variado.

Sí, muchos de ellos son elaborados en fábricas sofisticados, mientras que otros son ensamblados por minoristas en línea, aficionados y entusiastas del vapeo e incluso pequeños negocios familiares.

En la actualidad existen dispositivos recargables y pesados, así como otros más pequeños y difíciles de usar, por lo general pirateados por fábricas con escaso control de calidad y seguridad que no prestaron demasiada atención a lo que ocurre químicamente dentro de ellos al calentarse.

Y como comentó Arnaud Dumas de Rauly, un experto en vapeo que ayuda a desarrollar regulaciones internacionales, “si está comprando hardware barato de China, nunca se sabe lo que está sucediendo allí”.

El problema parece estar en la bobina de calentamiento

Uno de los puntos que ha llamado la atención de los científicos ha sido el funcionamiento de la bobina de calentamiento que forma parte de los cigarrillos electrónicos. Ana Rule, profesora de salud ambiental de la Universidad Johns Hopkins, consideró este componente como la fuente probable de la mayoría de los metales inhalados al vapear en el informe de su estudio en dispositivos de vapeo recargables con bobinas de metal, el cual fue publicado en febrero de 2018.

La autora explica que las bobinas están compuestas de “aleaciones metálicas complejas” comúnmenete, y que también otras partes de vapeador pueden aportar metales a la mezcla tóxica que inhalan los usuarios del mismo. Por ejemplo, los componentes que extraen el tetrahidrocannabinol (THC) de las plantas de marihuana, e incluso la soldadura que conecta las partes metálicas dentro de los dispositivos pueden emanar estas sustancias.

Según Rule en su informe de hace más de un año, “se están transfiriendo varios metales del dispositivo de vapeo al líquido en el tanque, así como al aerosol que inhala el usuario”, lo que sugiere una fuente de riesgo digna de consideración.

Markus Hilpert, profesor asociado de ciencias de la salud ambiental de la Universidad de Columbia, también ha emitido algunos comentarios sobre esta teoría. Señaló que se observó que las bobinas de metal en dispositivos recargables probados habían perdido su brillo a apenas unas pocas semanas de uso.

Este desgaste puede ser el resultado de un proceso oxidativo, pues los metales pueden combinarse con el líquido del tanque después de que los dispositivos de vapeo se calienten al usarse.

Un cóctel de sustancias tóxicas

Hilpert y su equipo de investigación recolectaron los aerosoles directamente de los cigarrillos electrónicos, que no son los mismos que los ingredientes inhalados de los líquidos, y procedieron a analizarlos.

Encontraron que la mayoría de las muestras de aerosol analizadas tenían niveles altos de metales cancerígenos en los humos que sobrepasaban los niveles mínimos de riesgo para el aire seguro establecidos por el Departamento de Salud y Servicios Humanos.

Pero conviene acotar que el uso/comercio de los cigarrillos electrónicos tiene un carácter clandestino implícito. No solo porque muchos de estos dispositivos son fabricados sin control regulatorio, sino también porque los químicos que se manejan en ellos tampoco lo están. Los niveles establecidos por la autoridad mencionada no existen para ellos.

Y a causa de ello, los fabricantes bien podrían estar usando plomo, que como dijimos recientemente es un veneno potente para los seres humanos, o soldadura a base de cadmio y otros metales peligrosos.

Y de hecho, el cadmio tiene potencial para causar enfermedad pulmonar, según Frank Conrad, propietario de la instalación de pruebas de cannabis Colorado Green Labs. “Las partículas de metales pesados ​​pueden transportarse fácilmente en una corriente de vapor y no necesitan alcanzar el punto de fusión de los metales”, explicó.

De modo quela regulación dela industria debe abordar no solo la composición y los niveles de las sustancias involucradas, sino también las características de diseño del dispositivo en el que estas se introducen.

Referencia:

Vaping devices under scrutiny as lung illness outbreak continues to vex health officials. https://www.usatoday.com/story/news/nation/2019/10/23/vaping-devices-under-scrutiny-outbreak-lung-illnesses-continue/4009350002/