Anualmente, la reconocida Society for Neuroscience se da a la tarea de realizar un evento de presentación. Durante este, los científicos e investigadores tienen la oportunidad de presentar al público los descubrimientos de sus más recientes investigaciones.

Todos los estudios que logran pasar los controles para ser presentados en este evento tienen algo en común, su relevancia. En esta oportunidad, durante la conferencia se han presentado variadas nuevas investigaciones y también se han premiado las trayectorias de aquellos que han hecho contribuciones en la actualidad.

Hasta el momento, han existido algunas presentaciones que –de un modo u otro– han compartido un mismo nicho de información, pero que lo han iluminado de formas diferentes. Por ello, acá presentaremos un resumen de cada una de estas y de cómo se pueden complementar y relacionar entre sí.

La neurociencia y el comportamiento social

Como lo sabemos, el cerebro es el centro de mando a través del cual todos los seres vivos nos manejamos. De allí que sea altamente importante poder comprender sus procesos para poder entender un poco más acerca de nosotros mismos.

En este caso, muchos de los trabajos presentados en el evento Neuroscience 2019 tuvieron como foco la relación de variados procesos neuronales de este y cómo ellos influían de alguna manera algunas partes de nuestro comportamiento social.

Sí existe un código táctil común entre humanos

Una de las primeras ponencias que se presentaron se tituló “Emojis táctiles y el lenguaje del toque social”. Tal como su nombre lo dice, esta investigación se enfocó en comprender si, así como existen códigos verbales y visuales que le permiten comprender al cerebro las emociones, también podrían estar presentes otros que se manifiesten a través del tacto.

La ponencia fue presentada por Sarah McIntyre de la Universidad Linköping en Suiza. Allí, ella se encargó de dar una respuesta afirmativa a esta interrogante al decir que, en efecto, los humanos tienen almacenados ciertos códigos táctiles que desencadenan, o se presentan con, una emoción. Entre la gama que ella pudo mencionar, se pudo saber que estos están presentes si se busca manifestar amor, felicidad, agradecimiento, atención, tranquilidad o tristeza.

Un compañero sentimental hace la diferencia

En relación –inintencionada– con la ponencia anterior, esta otra se enfocó específicamente en los efectos que puede provocar la presencia de contacto físico con un compañero sentimental. Durante esta ponencia Simone Shamay-Tsoory, de la Universidad de Haifa en Israel dio a conocer los fuertes efectos fisiológicos que pueden surgir de solo la acción de sostener las manos del compañero sentimental.

Dentro de este estudio, se pudo tener como resultado que solo el sostener la mano de la pareja durante un momento de dolor puede aumentar exponencialmente el sentimiento de empatía. Asimismo, todo el cerebro envía hondas que, además de aumentar la conexión entre las personas, también disminuye la sensación de dolor como tal.

Otra prueba de la Teoría de la mente

Hablando de los procesos de empatía, también viene a colación la presencia de otro trabajo que ha venido para confirmar nuevamente la veracidad de la Teoría de la mente. Esta, hace referencia a que los humanos tenemos una profunda y compleja habilidad cerebral que los permite empatizar.

Asimismo, gracias a ella nos vemos en la posibilidad de inferir las posibles decisiones de otros, así como sus creencias. La ponencia presentada por Ziv Williams de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, hace referencia específicamente a una capacidad que tienen las neuronas para participar durante estos procesos.

Gracias a ellas, las personas pueden inferir las opiniones de otras sin mezclarlas con las propias. De este modo, pueden tomar una decisión basados en creencias ajenas en completo conocimiento de que estas no son propias. Con ello, se puede ver perfectamente representada la presencia de empatía y conocimiento mutuo durante procesos sociales. Asimismo, Williams también comenta que el conocimiento de esta área podría ser útil para comprender los procesos mentales de personas con patologías que complican su comportamiento social –como aquellas con autismo o con ansiedad social.

Estamos condicionados para ponernos en el lugar del otro

Continuando con el tema de la empatía, no podemos dejar de lado la ponencia de Fabian Grabenhorst, de la Universidad de Cambridge (Inglaterra). Durante su presentación, dio a conocer los resultados de su investigación llevada a cabo alrededor de una neurona que forma parte de la amígdala y que también puede ser encontrada en el cerebro de los primates.

Esta, en realidad, ha demostrado tener la labor de participar en un proceso de empatía muy particular. Después de todo, este no se trata específicamente de un proceso de entendimiento emocional sino más intelectual.

Gracias a ella, un individuo presenta la capacidad neuronal de asumir la postura de un tercero y las intenciones del mismo. Lo que, por ende, deriva en la capacidad de tomar decisiones basándose en las opiniones y pensamientos de terceros –que, además, el cerebro es capaz de diferenciar perfectamente de las propias.

El espíritu de equipo sí existe

Tal vez no sea un ente como tal, pero sí se trata de un fenómeno conductual conocido como “Flujo de equipo”. Este según los resultados de la investigación presentada por Mohammad Shehata, del Instituto de Tecnología de California (EE.UU.), este se presenta cuando las neuronas de los miembros de un equipo entran en “sincronía”.

Este fenómeno es común en miembros de equipos deportivos, así como también en bandas musicales, por nombrar algunos ejemplos. Durante este, las neuronas de un miembro del equipo se activan y envían descargas al mismo tiempo que las de sus compañeros, lo que causa la sincronía y un trabajo mucho más fluido a la hora de trabajar para alcanzar el fin común.

Referencia:

Tactile Emojis and the Language of Social Touch: https://www.sfn.org/

An Interbrain Approach for Understanding Empathy: https://www.sfn.org/

Cellular Representations of Human Theory of Mind: https://www.sfn.org/

Neurons in the Primate Amygdala Simulate Decision Processes of Social Partners: https://www.sfn.org/

Specific Neural Correlates Integrate Flow and Social Experience: https://www.sfn.org/

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