Las redes sociales son, sin lugar a dudas, una herramienta útil para dar a conocer nuestros productos y servicios a otros, y mantenernos comunicados con nuestros seres queridos. Pero su uso excesivo puede generar malestares de peso en nuestra vida diaria.

Hace poco hablamos del efecto FOMO o el miedo a perderse algo, un fenómenos común entre los seres humanos, pero que se ha venido intensificando con el auge de las redes sociales. Las personas crean un círculo vicioso entrando a estas plataformas, observando la vida supuestamente perfecta de los demás y sintiendo envidia o inconformidad con sus propias vidas.

Pero ahora una nueva investigación revela que pasar varias horas del día dentro de las redes sociales puede incluso alterar los patrones de sueño específicamente en los jóvenes estudiantes, la población más adepta a su uso.

Según los hallazgos presentados en la revista British Medical Journal Open, entre los adolescentes de Reino Unido, pasar de tres horas en adelante revisando estas plataformas puede hacer aumenta la tendencia a dormir después de las 11:00 pm en las noches de días escolares, y despertarse durante la noches.

Hábitos de sueño y el tiempo en las redes sociales

El estudio consideró los hábitos de sueño autoinformados de una casi 12 mil adolescentes de Reino Unido y el tiempo que invierten en las redes sociales diariamente.

Ante la falta de evidencia clara sobre el impacto del tiempo que los jóvenes invierten en las redes sociales, un equipo de investigadores se propuso crear un perfil típico del uso estas y los patrones de sueño entre los adolescentes del Reino Unido.

Entonces utilizaron los datos del UK Millennium Cohort Study, un estudio que ha estado rastreando la salud de una gran muestra representativa de personas nacidas entre 2000 y 2002 a nivel nacional. De esta forma, lograron obtener información de 11.872 adolescentes, cuyas edades iban de 13 a 15 años.

Entre los datos informados por los participantes se encuentra el tiempo que pasaron en las redes sociales o sitios de mensajería, o aplicaciones similares como como Facebook, Twitter y WhatsApp en un día laborable típico.

Así también, informaron sus hábitos de sueño: la hora en que solían quedarse dormidos, la hora a la que se despiertan, tanto en los días de escuela como en los día libres; cuánto tiempo les tomaba quedarse dormidos y cualquier otro inconveniente relacionado con su sueño, como despertarse en medio de la noche y no poder volver a dormirse.

La clasificación según el uso

33.7 por ciento de los adolescentes dijeron que pasaban menos de una hora al día en las redes sociales, por lo que se les clasificó como usuarios bajos. A estos le siguieron los usuarios promedio, los adolescentes que pasan de una a tres horas al día dentro de las redes sociales y representaron el 31.6 por ciento de la población estudiada.

Casi el 14 por ciento de los encuestados eran usuarios elevados, es decir, ingresaban a las redes sociales de tres a cinco horas al día, y un poco menos del 21 por ciento eran usuarios muy elevados que las usaban durante más de cinco horas al día.

Usuarios elevados y muy elevados tienen malos hábitos de sueño

Los adolescentes que se clasificaron como usuarios bajos de las redes sociales presentaron tenían menos probabilidades de conciliar el sueño, y menos probabilidades de despertar después de las 8 am en los días escolares.

Para analizar la relación entre el uso de las redes sociales y los hábitos de sueño, los investigadores también aplicaron filtros para considerar los antecedentes familiares, así como la salud física y psicológica de los participantes. Pero aun así descubrieron que el uso intensivo de la redes sociales estaba relacionado con malos hábitos de sueño.

Observaron que los usuarios muy elevados de dichas plataformas tenían aproximadamente un 70 por ciento más de probabilidades de quedarse dormidos después de las 11 pm en los días escolares, mientras que la hora se retrasaba a después de la medianoche en los días libres. Así también, estos tenían más probabilidades de decir que tenían problemas para volver a dormirse después de despertar durante la noche.

Además, tanto usuarios altos como muy altos tenían más probabilidades de decir que se despertaban más tarde en los días escolares en comparación con los usuarios promedio, lo cual sugería hacerlo después de las 8 am.

También se observó diferencia entre géneros, siendo las hembras más propensas a pasar más tiempo en las redes sociales en comparación con los varones, y estas también reportaron una peor calidad del sueño.

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Y su efecto negativo sobre el sueño fue más contundente al notar que los que menos tiempo pasaban en las redes sociales, tenían menos probabilidades de tardarse en conciliar el sueño o despertar tarde.

Sin lugar a dudas, es necesario “equilibrar las interacciones sociales en línea con un horario de sueño adecuado que permita dormir lo suficiente en las noches escolares, con beneficios para la salud y los resultados educativos”, como indican los autores.

Y a pesar de que se trata de un estudio observacional basado en autoinformes y, por tanto, no poder una relación causal directa, la población estudiada es lo suficientemente grande como para considerar estos hallazgos valederos.

Según los autores, esta investigación “proporciona evidencia sólida sobre las asociaciones entre el uso de las redes sociales y los resultados del sueño”, y puede servir como base para análisis futuros más profundos a fin de abordar el problema.

Referencia:

Social media use and adolescent sleep patterns: cross-sectional findings from the UK millennium cohort study. https://bmjopen.bmj.com/content/9/9/e031161

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