El bajo peso al nacer y el parto prematuro están relacionados con una mayor morbilidad y mortalidad durante la infancia y en la vida adulta.

Meses atrás publicamos un artículo en el que explicábamos por qué es difícil que los bebés prematuros crezcan aún cuando estos reciban una alimentación idónea para ello basándonos en un artículo publicado en la revista Scientific Reports.

En esta, se asociaba esta dificultad al microbioma intestinal poco desarrollado de estos bebés, que les impide procesar los alimentos de tal forma que puedan obtener los nutrientes necesarios para su crecimiento.

La peor parte es que este problema de crecimiento aumenta el riesgo de padecer otras comorbilidades como deterioro cognitivo y motor, irónicamente predisposición a la obesidad, y por ende, a la diabetes tipo 2, así como a enfermedades cardíacas en el futuro.

De modo que, hasta ahora, el parto prematuro se ha asociado con una variedad de trastornos cardiometabólicos, respiratorios y neuropsiquiátricos en la edad adulta de los bebés sobrevivientes. Pero por otro lado se sabe muy poco de la prevalencia de la supervivencia de estos sin presentar ninguna comorbilidad importante derivada de su nacimiento prematuro.

Es por ello que un equipo de investigadores se reunió para comparar la prevalencia de los adultos que sobrevivieron su nacimiento antes de tiempo y no presentaron ningún trastorno de los mencionados en comparación con los adultos que culminaron su período de gestación dentro del vientre de sus madres. Los hallazgos se publicaron recientemente en la revista JAMA Network.

Edades gestacionales prematuras versus término completo

Los menos prematuros presentaron una supervivencia sin comorbilidades más elevada que los más prematuros.

Para ello, reunieron los datos de edad gestacional de 2,566,699 personas nacidas en Suecia desde el 1 de enero de 1973 hasta el 31 de diciembre de 1997, a los cuales hicieron seguimiento de su supervivencia y la presencia de comorbilidades hasta el 31 de diciembre de 2015. De estos, el 48,6 por ciento eran mujeres, el 5,8 por ciento nacieron prematuros, y para el final del estudio, las edades de los participantes estarían entre 18 y 43 años.

Dividieron la población en varios grupos de acuerdo a las edades gestacionales a las que nacieron: personas nacidas extremadamente prematuras (22-27 semanas), muy prematuras (28-33 semanas), prematuras tardías (34-36 semanas) o término temprano (37-38 semanas), todos los cuales fueron comparados con un embarazo a término comprendido entre la semana 39 y 41.

Los investigadores definieron las enfermedades aplicando el índice de los resultados de salud y la experiencia del estudio de pacientes adolescentes y adultos jóvenes (AYA HOPE), el cual abarca afecciones típicas de dichas etapas, e incluso trastornos neuropsiquiátricos. También usaron el Índice de comorbilidad de Charlson (CCI), que incluye los principales trastornos crónicos que predicen la mortalidad en la edad adulta.

Los menos prematuros presentan menos comorbilidades

Encontraron que de todas las persona nacidas prematuramente, el 54.6 por ciento estaba vivo sin comorbilidades al final del periodo de seguimiento, aunque este porcentaje varió significativamente de acuerdo a la edad gestacional en que nacieron.

Por ejemplo, entre los individuos nacidos extremadamente prematuros, la prevalencia de supervivencia sin comorbilidades fue de apenas 22.3 por ciento, mientras que para los muy prematuros fue de 48.5 por ciento. Los prematuros tardíos mostraron una prevalencia de supervivencia sana de 58 por ciento, la cual fue de 61.2 por ciento para los términos tempranos, muy cercana a la prevalencia de 63 por ciento que presentaron los que culminaron su gestación, término completo.

Los autores resaltan que estas prevalencias de supervivencia sin trastornos fue significativamente más baja para edades gestaciones más tempranas en comparación con las de término completo, como es de esperar tomando como referencia la de los extremadamente prematuros.

Pero el panorama no es tan sombrío como muchos podrían pensar. Se trata de una supervivencia en salud de más del 50 por ciento. Aunque es necesario acotar que estos resultados se limitan a la población sueca.

Referencia:

Prevalence of Survival Without Major Comorbidities Among Adults Born Prematurely. https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2753371?guestAccessKey=001a2beb-213b-4149-92e0-b4d852bf2b94&utm_source=For_The_Media&utm_medium=referral&utm_campaign=ftm_links&utm_content=tfl&utm_term=102219