Marte y Venus son dos de los planetas más semejantes a la Tierra, y en torno a ellos giran varias teorías de que en algún momento de su historia pudieron ser habitables para formas de vida similares a las que hoy conocemos aquí.

El origen de esa teoría se remonta al año 1978, cuando la misión Pioneer Venus de la NASA, también conocida como Pioneer 12, llegó al planeta Venus y sus hallazgos sugirieron que sobre su superficie pudieron haberse movilizado océanos, tal como en la Tierra.

Después de ello, se enviaron varias misiones al planeta a fin de corroborar dicha teoría, para lo cual se recopiló una amplia variedad de datos sobre su superficie y atmósfera en busca de alguna evidencia concreta de ello.

Pero una investigación reciente intenta dar mayor fuerza a esta teoría, alegando entre 2 y 3 mil millones de años posteriores a la formación del planeta, Venus podría haber tenido un clima habitable. Pero unos 700 millones de antes de nuestra actualidad, un evento dio lugar a un efecto invernadero desbocado que transformó la atmósfera del planeta en la masa densa y caliente por la que la conocemos.

El estudio estuvo dirigido por Michael Way y Anthony Del Genio del Instituto Goddard de Ciencia Espacial (GISS) de la NASA y presentaron sus hallazgos el pasado 20 de septiembre en la Reunión Conjunta 2019 del Congreso Europeo de Ciencia Planetaria (EPSC-DPS) celebrada en Ginebra, Suiza.

Simulaciones de Venus con océano

Los investigadores hicieron una serie de cinco simulaciones basadas en suposiciones de cómo habría sido el ambiente en Venus. Para ello, consideraron diferentes niveles de cobertura de agua dependientes de composiciones atmosféricas cambiantes y del aumento gradual de la radiación solar.

En tres de los cinco escenarios evaluados, asumieron que la topografía del planeta era similar a la que se conoce actualmente, aunque agregaron un océano cuya profundidad oscilaba entre 10 y 310 metros, así como una pequeña cantidad de agua atrapada en el suelo.

Un cuarto escenario consideró un escenario con la topografía de la Tierra en lugar de la de Venus junto con un océano de 310 metros de profundidad. Y por último, una quinta simulación en la que Venus estaba cubierto en su totalidad por un océano de 158 metros de profundidad.

Los investigadores obtuvieron lo mismo en los cinco escenarios: Venus podría haber mantenido temperaturas estables que iban desde 20 grados Celsius hasta un máximo de 50 grados Celsius, durante un largo tiempo de tres mil millones de años. Según Way:

“Nuestra hipótesis es que Venus pudo haber tenido un clima estable durante miles de millones de años. Es posible que el evento de resurgimiento casi global sea responsable de su transformación de un clima similar a la Tierra en el invernal invernadero que vemos hoy”.

Cambios fatales en su superficie

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Hace unos unos 715 millones de años la atmósfera de Venus habría sido similar a la de la Tierra hoy en día, y podría haber sido habitable.

Pero identificaron también una serie de eventos fatales que, según los resultados de sus simulaciones, hicieron que el 80 por ciento de la superficie del planeta se modificara, al punto de causar la desgasificación del dióxido de carbono contenido dentro de la corteza. Y de no ser por ello, incluso hoy en día podría ser habitable, según la declaración de Way:

“Algo sucedió en Venus, donde se liberó una gran cantidad de gas a la atmósfera y las rocas no pudieron volver a absorberlo. En la Tierra tenemos algunos ejemplos de desgasificación a gran escala, por ejemplo, la creación de 500 millones de trampas siberianas. hace años, que está vinculado a una extinción masiva, pero nada a esta escala. Transformó completamente a Venus”.

Los autores explican que hace unos 4,200 millones de años, es decir, unos pocos cientos de millones de años después de la formación de Venus, este planeta habría culminado un período de enfriamiento rápido. Luego de ello, es probable que hubiese estado cubierto por dióxido de carbono, el cual podría haber sido absorbido lentamente por las rocas de silicato, formando carbonatos que luego quedarían atrapados en la corteza.

Y de haber sido así, hace unos unos 715 millones de años la atmósfera habría sido similar a la de la Tierra hoy en día, rica en nitrógeno con trazas de dióxido de carbono y metano, condiciones que parecían estables hasta que ocurrieron dicho evento de desgasificación.

¿Qué causó la desgasificación?

Ahora bien, aún no se ha determinado la causa de este evento, aunque los científicos lo relacionan con un fenómeno geológico en que pudo haber grandes cantidades de magma burbujeando y liberando cantidades masivas de dióxido de carbono a la atmósfera. Y antes de llegar a la superficie, el magma se habría solidificado, impidiendo que el dióxido de carbono emitido fuera absorbido.

Y es así como los autores consideran que la atmósfera de Venus se volvió tan densa, 90 veces más que la tierra, 92 bar en comparación con 1 bar. Y como bien sabemos, este es un conocido gas de efecto invernadero: al encontrarse en tan altas concentraciones, no tardaría en provocar dicho fenómeno convirtiendo el planeta en el lugar caliente del que se habla hoy.

Esto nos lleva a reflexionar. ¿Los humanos, o quizás otra forma de vida en el futuro podrá decir algo similar de la Tierra en el futuro? El calentamiento global ha generado cambios alarmantes que avanzan sin compasión y este tipo de teorías deberían servirnos de alerta.

Referencia:

A view to the possible habitability of ancient Venus over three billion years. https://meetingorganizer.copernicus.org/EPSC-DPS2019/EPSC-DPS2019-1846-1.pdf