Las células microglías, también conocidas como células de Hortega, son células neurogliales del tejido nervioso que se encuentran diseminadas en la totalidad del sistema nervioso central.

Son pequeñas, de tinción oscura y funcionan como fagocitos, eliminando células muertas, material extraño y estructuras dañadas del sistema nervioso central. Pero también cumplen la función de defenderlo de organismos como los virus, así como de las tumoraciones.

Dicho esto, no es de extrañar que sean de vital importancia para el buen desempeño de un individuo en vida, y llama la atención que estas están especialmente activas mientras dormimos, según señala una nueva investigación publicada en la revista Nature Neuroscience.

Las microglías se inactivan cuando aumenta la noradrenalina

La noradrenalina, un neurotransmisor que actúa en los momentos de excitación y estrés en el sistema nervio central, está presente en muy bajos niveles en nuestro cerebro mientras dormimos, momento en el que en teoría estamos en calma. Pero cuando su producción aumenta, revuelve nuestras células nerviosas, lo que nos hace despertar.

Los investigadores aplicaron una tecnología de imagen avanzada que les permitió observar la actividad en el cerebro vivo de un grupo de ratones cuando estaban expuestos a altos niveles de noradrenalina.

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En el proceso observaron que las células microglía se hicieron inactivas al incrementar la noradrenalina, y no pudieron responder a las lesiones locales y no pudieron llevar a cabo su función de cableado de redes cerebrales.

La evidencia de ello está en la influencia de la noradrenalina sobre el receptor adrenérgico beta2, el cual se ha presente cuando hay niveles altos en la microglia. Cuando esta sustancia química se empieza a producir en el cerebro, estas células pasan a una especie de hibernación.

“En conjunto, esta investigación también muestra que las microglias son exquisitamente sensibles a las señales que modulan la función cerebral y que la dinámica y las funciones microgliales están moduladas por el estado conductual del animal”.

Las microglías dan la primera respuesta del cerebro, el cual recorren pasando también por la médula espinal y hacer limpieza de escombros y combatir agentes patógenos. Y en efecto, estas células juegan un papel importante no solo en la lucha contra las infecciones, sino también en la reorganización de las conexiones entre las células nerviosas y la reparación del daño.

De modo que, como explica la autora principal de esta investigación, Ania Majewska, quien también es profesora del Instituto Del Monte de Neurociencia del Centro Médico de la Universidad de Rochester:

“Esta investigación muestra que las señales en nuestro cerebro que modulan el estado de sueño y vigilia también actúan como un interruptor que apaga y enciende el sistema inmunológico”.

Estos hallazgos no hacen más que corroborar las ideas que vinculan un buen sueño con la salud cerebral y general del cuerpo humano, y tienen implicaciones para los estudios sobre plasticidad cerebral, enfermedades como trastornos del espectro autista, esquizofrenia y demencia, que resultan de mala conexión entre las redes del cerebro.

Referencia:

Noradrenergic signaling in the wakeful state inhibits microglial surveillance and synaptic plasticity in the mouse visual cortex. https://www.nature.com/articles/s41593-019-0514-0

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