Una geoda es una cavidad rocosa cubierta de cristales y demás formas minerales. En las últimas décadas, se han descubierto varias geodas en todo el mundo; entre ellas, El Teniente en Chile, y la más famosa, La Cueva de los Cristales en Naica, México.

A pesar de su magnificencia, para la ciencia aún es muy difícil explicar cada uno de los pasos involucrados en la formación de las geodas. Por lo que se sabe, los procesos de crecimiento son muy lentos, y la mayoría de los sistemas implicados ya no existen.

Un ejemplo relativamente reciente es el de la Geoda de Pulpí, descubierta hace casi 20 años en una mina de España, y los investigadores han aprovechado la oportunidad para aplicar métodos complejos y estudiarla. Los detalles sobre su formación se publicaron recientemente en la revista Geology.

La Geoda de Pulpí

La Geoda de Pilar de Jaravía, también conocida como Geoda de Pulpí, es una formación de cristal gigante ubicada entre el tercero y cuarto nivel de la Mina Rica, en la ladera orienta de la Sierra del Aguilón, Almería. Tiene un volumen de 11 metros cúbicos, lo cual la asemeja a un tambor mezclador de cemento, y está cubierta con cristales tan transparentes y afiladas como el hielo.

Fue descubierta por el Grupo Mineralogista de Madrid de 1999, y fue denominada como la segunda geoda más grande del mundo, después de la de Naica. Pero la de Pulpí es la única en el mundo que se puede visitar sin necesidad de equipos especiales.

Caverna de los Cristales de México. Fuente: : Alexander Van Driessche/Creative Commons 3.0

Estos cristales están hechos de yeso, el cual se formó por la mezcla del agua y sulfato de calcio durante mucho tiempo. Pero su pureza ha llamado la atención de los investigadores, que según Juan Manuel García-Ruiz, geólogo del Consejo Nacional de Investigación de España, los hace tan translúcidos que “puedes ver tu mano a través de ellas”.

Para llegar a la geoda de Pulpí, debe descenderse a los túneles de la mina y subir una escalera en un agujero entre las rocas y pasar a través de un túnel de cristales de yeso en el que apenas cabe una persona.

Como ya dijimos, está cubierta de cristales, que pudieron haberse formado como resultado de la filtración de agua a través de los poros de la superficie de las rocas, y es así como los minerales más pequeños logran pasar al interior de estos.

De ser así, los cristales pueden seguir creciendo a lo largo de miles o millones de años dependiendo del tamaño del interior de la roca, dando como resultado depósitos impresionantes de amatista, cuarzo y otros minerales brillantes.

Una geoda formada en “poco” tiempo

Durante siete años, los investigadores aplicaron un método llamado datación radiométrica, el cual permite analizar la forma en que las diferentes versiones de elementos se descomponen desde el punto de vista radiactivo para conocer la edad de rocas muy antiguas.

A diferencia del interior de la Cueva de los Cristales de México, también descrita por García-Ruíz en una publicación en 2007, la mina de Pulpí está completamente seca, y sus cristales tampoco se formaron en miles de años.

De hecho, los investigadores indican que se formó en un período de 2 millones de años, mucho menos al promedio de 4,5 millones de años para este tipo de formaciones. Aunque resaltan que la edad los cristales es de al menos 60,000 años, siendo esta la edad menor registrada, que corresponde a una costra de carbonato en uno de los cristales más grandes.

Por su parte, la composición de otros minerales en la mina sugiere que el sulfato de calcio no llegó al interior de las rocas sino hasta después la llamada “crisis de la salinidad de Messinian”. Este evento implicó que se vaciara casi la totalidad del mar Mediterráneo, lo cual data de hace unos 5,5 millones de años.

Tenemos geodas en casa

“Muchas personas tienen pequeñas geodas en sus hogares”, afirmó García-Ruíz, coautor del nuevo artículo en el que se describe la historia de la Geoda de Pulpí. “Normalmente se define como una cavidad en forma de huevo dentro de una roca, forrada con cristales”.

Los autores también indican que los cristales de yeso se formaron hace menos de 2 millones de años como resultado de un proceso conocido como maduración de Ostwald. Se trata de un crecimiento sumamente lento en el que la disolución de los cristales más pequeños da origen a cristales más grandes.

García-Ruiz continua su idea con un ejemplo cotidiano, que se encuentra en un congelador típico en nuestros hogares. Cuando el helado se hace viejo en la heladera, los pequeños cristales de hielo que lo componen empiezan a separarse del resto del dulce.

Con el tiempo, estos van perdiendo su forma y se recombinan en cristales más grandes, y es así como el helado viejo comienza a adquirir una apariencia arenosa y no tan apetitosa como en su juventud.

Referencia:

The origin of large gypsum crystals in the Geode of Pulpí (Almería, Spain). https://pubs.geoscienceworld.org/gsa/geology/article/doi/10.1130/G46734.1/574380/The-origin-of-large-gypsum-crystals-in-the-Geode

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