En julio, un estudio estimó que la Tierra tiene unas 900 millones de hectáreas para plantar árboles, un área equivalente al tamaño de los Estados Unidos. El enfoque propuso que al permitir que los bosques se recuperen en esas áreas, absorberían más de 200 gigatoneladas de carbono de la atmósfera, una parte significativa de lo que los humanos hemos emitido.

Ahora, investigadores independientes manifiestan estar en desacuerdo con la metodología utilizada en ese estudio, y argumetan que, aunque la reforestación sigue siendo una herramienta poderosa para abordar el cambio climático,  los autores del estudio exageraron la cantidad de árboles que podrían crecer de manera factible bajo el clima actual de la Tierra y la cantidad de carbono que podrían extraer del aire.

Potencial sobrestimado

En el estudio original, los investigadores utilizaron por primera vez un algoritmo de aprendizaje automático para predecir dónde podrían crecer árboles adicionales de forma natural, según las condiciones climáticas existentes en los bosques.

La restauración global de los árboles es nuestra solución de cambio climático más efectiva hasta la fecha.

Luego, utilizaron estimaciones publicadas sobre el carbono almacenado en los bosques existentes para estimar cuánto carbono podrían absorber esos árboles adicionales una vez alcanzaran la madurez. Después de tomar en cuenta el carbono que quedaría atrapado en el suelo, la hojarasca y la madera muerta asociada con los árboles, llegaron a su estimación de 205 gigatones.

La investigadora Giselda Durigan, afiliada al Laboratorio de Ecología e Hidrología del Instituto Forestal del Estado de Sao y parte del grupo de científicos en desacuerdo con el estudio, señala que estas estimaciones se basan en cálculos defectuosos, y argumenta que la propuesta del estudio en realidad representa una amenaza para las sabanas, los prados y los recursos hídricos del planeta.

Desafortunadamente, explica Durigan, las premisas clave utilizadas en el estudio y los cálculos realizados por los autores son incorrectos, lo que resulta en una sobreestimación del potencial de las plantaciones forestales para capturar carbono y mitigar el cambio climático.

Saber dónde y cómo

Además, los autores del estudio incluyeron en el mapa de tierras con potencial de reforestación muchas áreas en las que los árboles reducirían el albedo superficial e intensificarían el calentamiento global. Peor aún, proponen la plantación de bosques en casi todas las áreas de pastizales y sabanas tropicales y subtropicales en el mundo.

Quienes adversan el estudio señalan que los autores exageraron la cantidad de árboles que podrían crecer de manera factible y la cantidad de carbono que podrían extraer del aire.

La investigación ha demostrado que un aumento en la biomasa de los árboles perjudica la producción de agua en las cuencas de los ríos porque la lluvia es retenida en gran medida por el dosel y los árboles consumen grandes cantidades de agua para sobrevivir.

En resumen, la reforestación es una excelente idea, pero es necesario saber dónde y cómo implementarla. El tema es complejo e involucra múltiples parámetros y variables.

Muchas áreas que alguna vez tuvieron bosques y ahora están degradadas podrían, de hecho, ser reforestadas con resultados muy positivos, pero esto requeriría una selección mucho más juiciosa de estas áreas.

No obstante a estos señalamientos, los autores del estudio respondieron a cada crítica en una respuesta adjunta, insistiendo en que sus estimaciones son precisas.

Referencia: Comment on “The global tree restoration potential”. Science, 2019. https://doi.org/10.1126/science.aay7976