Los libros de texto indican que el cuerpo humano contiene 206 huesos, pero en algunas ocasiones, y de manera desconcertante, esa cifra se eleva a 208. Este incremento se debe al “resurgimiento” de un pequeño hueso detrás de la rodilla, llamado fabela, que hasta ahora se asumía perdido en el transcurso de la evolución humana.

El hueso fabela, asociado con problemas y dolor de rodilla, está inmerso en los tendones en la parte posterior de la rodilla y, al menos hasta hace unos 150 años, era extremadamente raro en humanos.

Incremento en la prevalencia

Una investigación realizada por científicos del Colegio Imperial de Londres mostró que el hueso fabela se está volviendo más común en humanos. Después de estudiar miles de registros que abarcaron los últimos 150 años, los investigadores encontraron que en el período de 1918 a 2018, la frecuencia de aparición del fabela en humanos aumentó en más de tres veces.

Los investigadores encontraron una correlación estadística entre la presencia del hueso y la artritis.

Los investigadores estudiaron 21.676 casos de rodillas en residentes de 27 países. Los primeros registros, que datan de 1875, mostraron que el fabela se encontraba presente en el 17,9 por ciento de la población.

En base a esto, los investigadores crearon un modelo estadístico que predijo la tasa de prevalencia y un método para recopilar datos, como radiografías, autopsias anatómicas y escáneres de resonancia magnética.

El análisis mostró que para el año 1918, el fabela estaba presente en el 11,2 por ciento de la población mundial, y para 2018, el pequeño hueso estaba presente en el 39 por ciento, es decir, su prevalencia aumentó en 3,5 veces.

Hasta ahora los científicos no pueden responder inequívocamente la pregunta sobre la función de este hueso, ya que nadie lo ha estudiado antes.

No obstante, los autores del estudio creen que el fabela puede comportarse como otros huesos sesamoideos (que crece en el tendón de un músculo, como la rótula) para reducir la fricción en los tendones al redirigir la fuerza muscular o, como en el caso de la rótula, para aumentar la fuerza mecánica de este músculo.

¿Mejor nutrición?

Una cantidad importante de investigadores cree que el hueso no tiene ningún sentido, una opinión avalada por el hecho de que la mayoría de las personas viven con toda normalidad sin él.

El hueso fabela, asociado con problemas y dolor de rodilla, está inmerso en los tendones en la parte posterior de la rodilla.

Pero, más allá de su aparente falta de función, la presencia del fabela parece tener sus inconvenientes.

Los investigadores encontraron una correlación estadística entre la presencia del hueso y la artritis: las personas que tienen osteoartritis de rodilla tienen el doble de posibilidades de tener el fabela, aunque no hay evidencia de que el fabela sea la causa del problema. Además, el hueso puede causar dolor e incomodidad e interferir con la cirugía de reemplazo de rodilla.

Se desconoce la razón del incremento en la prevalecía del fabela, pero los autores sospechan de la nutrición. La evidencia del resurgimiento del fabela se ha registrado en todo el mundo, y uno de los pocos cambios ambientales que ha afectado a la mayoría de los países es una mejor nutrición.

En promedio, en las últimas décadas las personas se han alimentado mejor, y en consecuencia, los individuos se han vuelto más altos y pesados, lo que implica el desarrollo de piernas más largas y músculos de la pantorrilla más grandes; estos son cambios que aumentan la presión sobre la rodilla, lo que podría explicar por qué la evolución ha hecho que el fabela ahora sea más común.

Referencia: Fabella prevalence rate increases over 150 years, and rates of other sesamoid bones remain constant: a systematic review. Journal of Anatomy, 2019. https://doi.org/10.1111/joa.12994