Si bien la superficie del Planeta Rojo es un entorno inhóspito para sostener la vida humana, este enfoque podría hacer que de Marte sea habitable.

Las películas de ciencia ficción no siempre plantean situaciones difíciles de imaginar en la vida real. Tenemos el caso de The Martian, en la que Matt Damon representa a un ingeniero mecánico, botánico y astronauta que luego de una tormenta en Marte, queda atrapado en el planeta luego de que sus compañeros le dieran por muerto.

Pues bien, siendo ingeniero y astronauta, y contando con recursos suficientes para esperar un rescate motivado por la fe, el personaje decide fabricar su propia agua antes de agotar sus recursos e improvisa un campo de cultivo dentro de la base. Sin lugar a dudas, una idea fascinante, aunque aún increíble para muchos.

El hecho es que no es tan descabellada. Desde hace mucho tiempo las actividades dirigidas a indagar en el espacio exterior han estado motivadas no solo por el deseo de conocer el origen de la vida y el universo, sino también por evaluar la posibilidad de extender el hogar de la humanidad a otros lugares fuera de la Tierra.

Pero para ello, como bien sabemos, es necesario que el lugar en cuestión sea apto para el desarrollo de otras formas de vida que hagan posible la nuestra. Entonces deberá ser apto para cultivar nuestros propios alimentos, tal como lo hice el personaje de Damon en The Martian, y tal parece que el suelo de la Luna y Marte son buenos candidatos para ello. Así lo afirman los autores de una nueva investigación publicada en la revista Open Agriculture.

Réplicas del suelo de Marte y de la Luna

Un equipo de investigadores utilizó una réplica de regolito desarrollada por la NASA que fuera similar a la mezcla suelta de tierra, polvo y los desechos que conforman la superficie dura de Marte y nuestro satélite, la cual se mezcló con el material orgánico terrestre o restos de compost que deberían llevar los astronautas a un base fuera de nuestro planeta.

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Cultivos de plantas comestibles en réplica del suelo marciano. Fuente: Wamelink.

Usaron estas mezclas para cultivar diez tipos de plantas diferentes: berro de jardín, rúcula, tomate, rábano, centeno, quinoa, espinacas, cebolletas, guisantes y puerros, y observaron que todos ellos crecieron bien y dieron lugar a cosechas comestibles, con la excepción de las espinacas.

“Nos emocionamos cuando vimos que los primeros tomates que crecían en el simulador de suelo de Marte se volvían rojos”, dice el ecologista Wieger Wamelink, de la Universidad e Investigación de Wageningen en los Países Bajos. “Significaba que se había dado el siguiente paso hacia un ecosistema agrícola cerrado sostenible”, agregó.

El suelo marciano parece un mejor prospecto que el lunar

A pesar de encontrarse más lejos de la Tierra que la luna, el suelo marciano arrojó mejores resultados en el desarrollo de los cultivos. La mezcla replicada del suelo de Marte se elaboró a partir de los datos recolectados en las observaciones tomadas desde los módulos de aterrizaje vikingos y el rover Pathfinder, e incluye una gran proporción de materia de un área volcánica de Hawai.

En cambio, del regolito lunar se tienen pocas muestras, y estas no fueron suficientes para que los cultivos se dieran. Su elaboración incluyó material recolectado de los desiertos alrededor de Flagstaff, Arizona, en los EE.UU.

Pero además de las nueve especies que dieron resultado en el suelo marciano simulado, los científicos pudieron cosechar también suficientes semillas de plantas de rábano, berro de jardín y centeno que serán destinadas para una segunda cosecha.

De esta forma, se incrementan las expectativas en cuanto a la posibilidad de trasladar algunas formas de vida de la Tierra fuera de ella, e incluso la de la supervivencia del ser humano en los viajes espaciales venideros.

Referencia:

Crop growth and viability of seeds on Mars and Moon soil simulants. https://www.degruyter.com/view/j/opag.2019.4.issue-1/opag-2019-0051/opag-2019-0051.xml