Cataglyphis bombycina en el desierto de Douz, Túnez. Fuente: Harald Wolf.

Las hormigas de plata saharianas, cuyo nombre científico es Cataglyphis bombycina, han llamado la atención de la ciencia por su impresionante capacidad de salir fuera de sus nidos en plena hora del mediodía.

Estos pequeños insectos abandonan sus nidos a la hora del almuerzo y se lanzan a la aventura de ir a recoger cadáveres de criaturas menos afortunadas para alimentarse. En este momento, la arena suele estar a unos 60 grados centígrados, pero esto parece no importarles, pues sus características físicas les permiten llevar a cabo dicha tarea a pesar de estas condiciones.

¿La razón? Pues se trata de una decisión bastante estratégica orientada a alimentarse sin servir de alimento a otros. Y es que a esas horas ningún depredador saldrá detrás de ellas para devorarlas.

Entre los rasgos que se lo permiten, está su vello plateado, que es capaz de reflectar los rayos del sol ardientes del mediodía. Pero caminando en el suelo a esa temperatura, estas pueden caminar rápidamente un movimiento de patas muy bien coordinado y admirable a los ojos de los humanos.

El tercer animal más rápido

Harald Wolf de la Universidad de Ulm, Alemania, las considera muy especiales entre todas las hormigas del desierto. Y hasta hace poco se sabía que podía alcanzar altas velocidades, sin embargo, no se tenía idea del mecanismo detrás de esta magnífica habilidad.

Fue entonces cuando Wolf, en compañía de Sarah Pfeffer, Verena Wahl y Matthias Wittlinger, se propusieron estudiar a la hormiga plateada en las salinas de Túnez, específicamente en Douz.

Ahora bien, localizar sus nidos no fue una tarea sencilla, pero lo lograron y para atraerlas usaron gusanos de harina como cebo. Así pues grabaron todo su comportamiento en la experiencia, observando que los especímenes más rápidos movían sus patas hasta alcanzar una velocidad de 855 mm/s.

Con estos datos, quedaron convencidos de su hazaña. Las hormigas plateadas son capaces de desplazar 108 veces la longitud de su propio cuerpo en cada segundo que se desplazan. Así pues se ganan el tercer lugar entre los animales más rápidos conocidos, acompañado al escarabajo tigre australiano, que desplaza 171 veces la longitud de su cuerpo por segundo, y los ácaros costeros de California, que desplaza 377 veces cuerpo por segundo.

Descubrieron también que no se trata de un paso simple. Las hormigas sincronizaban sus patas de una manera impresionante, coordinando estrechamente cada movimiento. Las tres patas de cada lado trabajan juntas formando trípodes mientras caminan, y al mismo tiempo cada pie tocaba el suelo durante apenas 7 milisegundos antes de dar el paso siguiente.

“Estas características pueden estar relacionadas con el hábitat de las dunas de arena. Podrían evitar que las patas del animal se hundan demasiado en la arena blanda”, explicó Wolf.

Y para quienes se mantengan escépticos al respecto, recientemente se publicó un video en el que observa a la hormiga más veloz registrada hasta ahora, precisamente perteneciente a esta especie.

Ahora el autor de la investigación publicada en Journal of Experimental Biology quiere conocer más a fondo la forma en que estos habitantes del desierto logran los objetivos que se proponen caminando en suelos tan calientes y a tan alta velocidad. Por ahora maneja la hipótesis de que debe haber alguna contracción muscular cercana a sus límites fisiológicos.

Referencia:

High-speed locomotion in the Saharan silver ant, Cataglyphis bombycina. https://jeb.biologists.org/content/222/20/jeb198705