Seguramente en más de oportunidad has escuchado que el corazón puede acumular grasa lo cual dificulta su buen funcionamiento, y de igual forma con el hígado. Pues bien, los investigadores han agregado uno más a la lista de lugares en los que la grasa se puede acumular: los pulmones.

Desde hace varios años se maneja la idea de que la obesidad es un factor de riesgo para afecciones respiratorias como el asma. Sin embargo, los mecanismos detrás de este vínculo no se habían logrado explicar hasta ahora.

Algunos científicos había intentado explicar la relación entre la obesidad y el asma de la siguiente forma: el exceso de peso podría ejercer presión directa sobre los pulmones, dificultando la respiración del individuo. Pero por otro lado están los que sugieren que la obesidad puede aumentar la inflamación general del cuerpo humano, contribuyendo así con el desarrollo del asma.

Pero un nuevo estudio publicado en la revista European Respiratory Journal ha sido pionero en demostrar que la grasa puede acumularse en las paredes de las vías respiratorias de los pulmones, y que esta acumulación es más grave en personas con sobrepeso u obesidad en comparación con las de peso normal.

El sobrepeso promueve la acumulación de grasa en las vías respiratorias

Estudiando los cambios en los cambios en las vías respiratorias que resultan de enfermedades respiratorias, los científicos notaron que las muestras de pulmón tenían tejido graso acumulado en las paredes de las vías respiratorias de su interior.

Al ver esto, se preguntaron si esto era consecuencia del sobrepeso corporal, y para salir de dudas, el equipo analizó las muestras postmortem de tejido de las vías respiratorias de 52 personas. Dentro de esta población, se identificaron 16 individuos que habían muerto por causas relacionadas con el asma, 21 que sufrían de asma pero que murieron por otras causas, y otros 15 que no tenían antecedentes de asma antes de morir.

También observaron una relacion entre el índice de masa corporal (IMC) de cada persona y la cantidad de grasa acumulada en sus vías respiratorias, resaltando el hecho de que los tenían un IMC más altos también tenían más grasa en comparación con aquellos con IMC más bajos.

Dicho de una forma sencilla, la acumulación de grasa puede engrosar las vías respiratorias, limitando el flujo de aire a través de ellas. Esta teoría puede funcionar para explicar la mayor tendencia del asma en personas con obesidad, según John Elliot, un oficial de investigación de Sir Charles Hospital Gairdner en Perth y autor principal del estudio .

Pero tal como sugiere Thierry Troosters, presidente de la Sociedad Europea de Respiración, que no participó en el estudio, la importancia de estos hallazgos va más allá de simplemente saber que los pacientes obesos necesitan hacer más esfuerzo para respirar. Lo más resaltante es el hecho de los cambios que ocasiona la obesidad en las vías respiratorias.

Referencia:

Fatty Airways: Implications for Obstructive Disease https://erj.ersjournals.com/content/early/2019/09/02/13993003.00857-2019