Los trilobites son una clase de artrópodos extintos dentro del subfilo Trilobitomorpha, de los cuales se han descrito más de 4,000 especies hasta ahora gracias a la gran variedad de fósiles encontrados.

Muchos de ellos datan del período Ordovícico inferior, hace 480 millones de años, momento en el que muchos de ellos murieron de forma extraña en el fondo marino. Y todo esto estaba reflejado en la forma en que se encontraron los fósiles: en líneas ordenadas, de nariz a fondo, con sus largas espinas tocándose entre sí, como si se tratara de una fila para trepar con cuidado de un lugar a otro.

Y como es de esperar, este extraño orden en fósiles dentro del mar despertó la curiosidad de los científicos, que estaban especialmente intrigados y convencidos de que no se trataba de una casualidad.

Es por ello que una nueva investigación publicada en la revista Scientific Reports propone una teoría que explica qué pudo estar detrás de este hecho.

Los artrópodos se cuidan entre sí

Entre los animales es común observar comportamientos gregarios, con mucha interacción social, siendo los insectos como las abejas, las hormigas y las termitas algunos de los ejemplos más comunes, pero lo cierto es que los artrópodos no están exentos de ello. En este sentido, las arañas y las orugas dan un buen ejemplo de protegerse entre ellos, y por supuesto, los trilobites.

Trilobites en fila. Fuente: Vannier.

Ahora bien, el origen de este comportamiento sigue siendo un misterio aún después de tantos años de investigación. Y es que los registros fósiles de este filo en particular son relativamente escasos.

Pero la evidencia siguió apareciendo a lo largo de la historia. Tal es el caso del Synophalos xynos, un artrópodo descrito por primera vez hace casi 10 años que data del Bajo Cámbrico (hace 541 a 485 millones de años), cuyos fósiles también yacían línea de manera muy peculiar.

En aquel momento, los investigadores sugirieron que se trataba de un comportamiento colectivo, aunque no quedaba claro si era con motivos migratorios o reproductivos (como en el caso de las aves).

Pero hasta ahora, ningún estudio había intentado extraer información del entorno sedimentario en que se encontraban los fósiles. Y fue precisamente eso lo que quiso cambiar el geólogo Jean Vannier de la Universidad de Lyon trabajando con un equipo conformado por científicos de diferentes países.

Ganamos juntos, perdemos juntos

En una nueva investigación han descrito a un tipo de trilobite llamado Ampyx priscus, encontrados también en fila en el Tremadocian Fezouata Shale Lagerstätte, cerca de Marruecos. Esta especie se caracterizaba por tener espinas largas, una en la parte delantera de sus cuerpo y dos en la parte posterior, y según su teoría, estas podrían haber funcionado como órganos sensoriales para navegar por los océanos.

Fósiles de trilobite en fila. Fuente: Vannier.

“Mostramos que estas alineaciones de trilobites no son el resultado del transporte pasivo y la acumulación por corrientes, sino de un comportamiento colectivo”, escribieron los investigadores en su artículo.

Y la nueva teoría que explica el comportamiento colectivo entre estos artrópodos deriva precisamente de esta características supuestamente sensorial. Estos podrían haber estado migrando en grupos, y estas espinas les permitían mantenerse conectados:

“Ampyx priscus probablemente estaba migrando en grupos y usó sus largas espinas proyectadas para mantener una formación de una sola fila por contactos físicos posiblemente asociados con mecano-receptores y/o comunicación química”.

De hecho, la forma en que murieron estos trilobites, enterrados en sedimentos, sugiere que movimientos turbulentos dentro del mar. Cuando los científicos estudiaron los sedimentos en los que se encontraron los fósiles, descubrieron que estos eran consistentes con los sedimentos arrastrados y depositados posteriormente por el movimiento de olas generadas de tormentas.

Estas olas fueron lo suficientemente fuertes para enterrarlos bajo sedimentos, pero no tanto como para arrastrarlos y separarlos de su magnífica fila de protección colectiva. Lamentablemente, esto no pudo salvarlos de la muerte, que se estima que fue por envenenamiento con sulfuro de hidrógeno que se agitaba en la tormenta o por simple asfixia en su entierro.

“Ampyx muestra cómo un eutrópodo de 480 millones de años puede haber integrado su complejidad neuronal en un comportamiento colectivo temporal relacionado con la reproducción estacional o provocado por señales ambientales”.

Sea cual fuera la razón por la que expiraron, hay algo que parece ser irrefutable dentro de esta hipótesis del comportamiento colectivo: este ha estado prosperando en las formas de vida de nuestro planeta desde hace casi medio billón de años.

Referencia:

Collective behaviour in 480-million-year-old trilobite arthropods from Morocco. https://www.nature.com/articles/s41598-019-51012-3

Synophalos and the Cambrian Conga Lines. https://www.wired.com/2011/02/synophalos-and-the-mystery-of-the-cambrian-chains/