Una infinidad de estudias han encontrado relación entre los humanos y los monos, y en efecto, la hay pero tal parece que estos últimos tienen ciertas destrezas que los primeros no. Sus características físicas como la flexibilidad le permiten trepar sobre las ramas de los árboles, por ejemplo.

Pero lo más resaltante está precisamente en lo que se ha denominado como”flexibilidad cognitiva”, que se refiere a su capacidad de cambiar de parecer rápidamente y trabajar arduamente para resolver un problema. Los humanos en cambio se aferran a sus ideas y es muy difícil para ellos aceptar que algo no funciona en su vida, lo cual supone un gran diferencia con los monos.

“Somos una especie única y tenemos varias formas en las que somos excepcionalmente diferentes de todas las demás criaturas del planeta. Pero a veces también somos realmente tontos”, dijo en un comunicado la coautora del estudio Julia Watzek, estudiante graduada en psicología en la Universidad Estatal de Georgia.

Esta fue la conclusión a la que llegó una investigación realizada en monos capuchinos y macacos rhesus que fueron comparados con estudiantes universitarios en un juego de ingenio, específicamente, de computadora. Los hallazgos se publicaron en la revista Scientific Reports.

Los monos prefieren los atajos

Los científicos reunieron monos y estudiantes universitarios para una dinámica que consistía en un juego de computadora. En cada una de las pruebas, aparecieron en pantalla cuatro cuadrados: uno rayado, uno manchado y dos en blanco.

Mono, Solo, Macaco Rhesus
Los monos se muestran más abiertos a probar nuevas estrategias para solucionar problemas, mientras que los humanos parecen enfrascarse más en sus ideas ya aprendidas.

En una serie de entrenamientos previos, los jugadores aprendieron que al hacer clic en el cuadrado rayado y luego en el manchado aparecería un triángulo azul en lugar de cuadrados de color blanco. Y cuando se presionaba el triángulo azul, se obtenía una recompensa: para los humanos, un sonido de grito en el que se les anunciaba que habían ganado; para los monos, una bolita de plátano.

Pero ya jugando formalmente, apareció el triángulo azul al comienzo, junto con los cuadrados rayados y manchados, y aunque no lo sabían concretamente, si algún jugador hacía clic en el triángulo azul de inmediato, recibía su premio de inmediato también, como si se tratara de una especie de atajo para ganar más rápido.

Pues bien, cerca del 70 por ciento de los monos hizo clic en el triángulo azul justo en el primer momento, identificando así el atajo desde el primer momento, mientras que un poco más del 20 por ciento de ellos aplicó una estrategia que les ayudaba a obtener la recompensa.

Pero en cambio, los humanos participantes presentaron más dificultades para entender que se trataba de un atajo; aferrados a lo que habían aprendido en un principio, repetidamente hicieron clic en los cuadrados rayados y manchados antes de atreverse a hacerlo en el triángulo azul. Solo de uno de 56 se atrevió a tomar el atajo cuando apareció por primera vez, pero ninguno aplicó la estrategia en cada prueba.

Los investigadores hicieron un segundo experimento en el que los mismos participantes humanos vieron un video de otra persona haciendo uso del atajo del triángulo, y se les recomendó de manera explícita que no tuvieran miedo de probar algo nuevo. Pero incluso habiendo recibido esta nueva indicación, el 30 por ciento de los participantes no se arriesgó a tomar el atajo.

La causa puede estar en la forma de educación occidental

“Estoy realmente sorprendida de que los humanos, una porción considerable sigan usando la misma estrategia”, dijo Watzek a Live Science.

Partiendo de ello, los autores sugirieron que las prácticas educativas pueden hacer que los humanos se vuelvan más cerrados y se apeguen más a una sola forma de resolución de problemas en lugar de evaluar las alternativas, lo cual puede ser cierto.

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Los humanos aprenden rápidamente las reglas, pero les es difícil salir de ellas para aplicar estrategias diferentes en la resolución de problemas.

Aunque “no creemos que esta sea necesariamente la respuesta completa, pero ciertamente es un aspecto”, reconoció Watzek. Sin embargo, esta teoría tiene sustento considerando que las pruebas estandarizadas y la escolarización formal en las culturas occidentales “pueden fomentar la repetición de memoria y buscar una única solución correcta”, como señalan los autores en su publicación.

Esta tendencia no se limita a las culturas occidentales

Pero esta teoría no parece estar relacionada únicamente a las culturas occidentales, y comportamientos similares fueron observados en otros experimentos realizados en humanos de otras partes del mundo.

Por ejemplo, la coautora del estudio Sarah Pope, entonces estudiante en el Instituto de Neurociencia del estado de Georgia, hizo un experimento parecido con miembros de la tribu Himba en Namibia. Observó que los participantes usaban el atajo con mayor frecuencia (60 por ciento) que los estudiantes occidentales del primer experimento, pero aún así el 70 por ciento no adoptó la estrategia.

Por su parte, otro estudio realizado con niños en edad escolar entre 7 y 10 años, encontró que estos tenían cuatro veces más probabilidades de usar el atajo en comparación con los adultos, sin embargo, se observó también el apego a lo aprendido en un principio en más de la mitad de los participantes.

En este estudio también se evaluó la inteligencia de los babuinos, los cuales también usaron el atajo “inmediatamente y en el 99 por ciento de los ensayos”.

Los humanos entienden más rápido y se aferran a lo aprendido
Ahora bien, los investigadores también resaltan el hecho de que los humanos captaron las reglas originales del juego más rápidamente, a pesar de que la mayoría de los monos pudo captar el atajo de inmediato.

Con ello, quedan claras varias cosas. Los humanos aprenden las reglas más fácil y rápidamente que los monos, pero les cuesta adoptar nuevas formas de resolución de problemas. Y cuando deciden optar por un atajo, suelen cometer más errores, quizás por el mismo apego que tienen hacia la idea inicial, lo cual Watzek atribuye a que los humanos son “terribles en multitarea”.

En cambio, los monos se mostraron mucho más arriesgados. En cada una de las pruebas, los monos cambiaron de estrategia para solucionar el acertijo, y “no parecían sufrir el uso del atajo” como los humanos.

“Si las estrategias de solución están tan arraigadas que se ignora la nueva información, pueden llevarnos a tomar decisiones ineficientes y perder oportunidades”, escribieron los autores. Y aunque los monos superaron a las personas en este estudio en particular, “eso no significa que sean categóricamente más inteligentes que los humanos”.

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En efecto, los prejuicios aprendidos pueden afectar la toma de decisiones en humanos, e incluso limitar su imaginación. Vemos pues que el conocimiento es poder, es útil y necesario, pero también puede limitarnos.

Los niños pueden imaginar que algún día podrán volar porque no tienen en cuenta factores como la fuerza de gravedad, el peso del cuerpo y la ausencia de características físicas, como alas, por ejemplo, que les faciliten la tarea. En cambio, la mayoría de los adultos ni siquiera lo pensará porque ya estará al tanto de estas limitantes.

De modo que la enseñanza, más allá de señalarnos como prejuiciosos, poco arriesgados y cerrados, nos invitan a procesar la información de manera diferente y ampliar nuestros horizontes.

Referencia:

Capuchin and rhesus monkeys but not humans show cognitive flexibility in an optional-switch task. https://www.nature.com/articles/s41598-019-49658-0

Monkeys Outperform Humans When It Comes To Cognitive Flexibility, Georgia State Study Finds.   https://news.gsu.edu/2019/10/14/monkeys-outsmart-humans/

Baboons (Papio papio), but not humans, break cognitive set in a visuomotor task. https://link.springer.com/article/10.1007/s10071-015-0904-y

Enhanced Cognitive Flexibility in the Seminomadic Himba. https://journals.sagepub.com/doi/abs/10.1177/0022022118806581

Game Over: These Monkeys Just Crushed Humans on a Computer Game. https://www.livescience.com/monkeys-outsmart-humans.html

Differences in Cognitive Flexibility Within the Primate Lineage and Across Human Cultures: When Learned Strategies Block Better Alternatives. https://scholarworks.gsu.edu/neurosci_diss/33/

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