Una gran cantidad de factores ambientales influyen en el bienestar y la salud mental. Desde el punto de vista de la evolución reciente, las ciudades conforman un entorno especialmente destacado.

Por ejemplo, los residentes urbanos están en promedio entre un 20 y un 40 por ciento más propensos a desarrollar ansiedad o trastornos del estado de ánimo que los residentes rurales. Subyacente a esto, las experiencias de estrés social en las ciudades pueden promover alteraciones duraderas en los circuitos cerebrales que son críticas para la regulación de las emociones.

Evidencia neural

Los espacios verdes urbanos han sido un tema de amplia discusión como un factor protector contra la morbilidad psiquiátrica. Se sabe que la interacción con entornos naturales se relaciona con una mejor salud, reducción de las emociones negativas y disminución de la actividad en áreas cerebrales reguladoras del estrés. Sin embargo, los fundamentos biológicos de estas observaciones no han sido determinados.

Los participantes del estudio fueron examinados por resonancia magnética funcional, un método se usa para identificar ciertas funciones cerebrales.

Una investigación interdisciplinaria realizada por investigadores del Instituto de Tecnología de Karlsruhe y de la Universidad de Heidelberg en Alemania, encontró evidencia neural de que las áreas verdes en el centro de la ciudad pueden mejorar directamente el bienestar de los ciudadanos urbanos.

Para el estudio, que combinó epidemiología, psicología, imágenes neuronales y geoinformática, el equipo de investigación solicitó a 33 ciudadanos urbanos, de entre 18 y 28 años, que evaluaran su estado de ánimo con teléfonos inteligentes especialmente equipados, aproximadamente nueve veces al día durante una semana.

Durante este período, los participantes continuaron con sus rutinas diarias normales. No obstante, los investigadores realizaron un seguimiento con métodos geoinformáticos y fotos aéreas. En situaciones en las que los participantes estaban rodeados de áreas más verdes en la ciudad, informaron un mayor bienestar.

Funciones cerebrales

En un segundo paso, le equipo solicitó a otros 52 adultos que evaluaran su estado de ánimo en la vida cotidiana de la misma manera. Después de la fase de evaluación de siete días, estos participantes fueron examinados adicionalmente por resonancia magnética funcional, un método se usa para identificar ciertas funciones cerebrales.

Los residentes urbanos están en promedio entre un 20 y un 40 por ciento más propensos a desarrollar ansiedad o trastornos del estado de ánimo que los residentes rurales.

Las neuroimágenes revelaron que las personas que reaccionaron muy positivamente a las áreas verdes, tenían una actividad reducida en la corteza prefrontal dorsolateral. Esta región del cerebro tiene una función de control central en el procesamiento de las emociones negativas y las experiencias ambientales estresantes.

Estos resultados sugieren que las áreas verdes son particularmente importantes para las personas que tienen una capacidad reducida para autorregular las emociones negativas.

En tal sentido, explican los autores, las áreas verdes distribuidas de manera uniforme en la ciudad podrían desarrollar un gran potencial para prevenir enfermedades psíquicas.

Estudios anteriores ya han demostrado que las personas mayores que viven en la ciudad reaccionan de manera diferente al estrés que los residentes rurales y tienen un riesgo mayor de desarrollar depresiones, esquizofrenia y trastornos de ansiedad.

Los resultados del estudio son de gran interés para la planificación urbana teniendo en cuenta los aspectos sanitarios. Según evaluaciones de Naciones Unidas, actualmente hay más personas viviendo en ciudades que en áreas rurales, y se estima que para el año 2050 aproximadamente dos tercios de la población mundial vivirán en ciudades.

Referencia: Neural correlates of individual differences in affective benefit of real-life urban green space exposure. Nature Neuroscience, 2019. https://doi.org/10.1038/s41593-019-0451-y