Los médicos no pueden evaluar fácilmente qué niños crecerán hasta convertirse en adolescentes o adultos con exceso de peso. Por lo tanto, las intervenciones dirigidas a las personas que corren mayor riesgo siguen siendo difíciles de alcanzar.

Las consecuencias de esto son nefastas, ya que la obesidad infantil está implicada en la mayoría de las enfermedades no transmisibles, en particular las enfermedades cardiovasculares, la diabetes y el cáncer. En consecuencia, una predicción temprana y precisa de aquellos niños con probabilidad de desarrollar sobrepeso u obesidad permitiría la aplicación de estrategias de prevención selectivas.

Evaluando marcadores clínicos

En este sentido, los resultados de una reciente investigación aportan información importante al identificar tres factores simples que predicen si un niño con un peso saludable tendrá sobrepeso u obesidad en la adolescencia.

Las madres que tenían un título universitario se asociaron con menores probabilidades de que un niño tuviera sobrepeso en la adolescencia.

Los investigadores encontraron que el índice de masa corporal (IMC) del niño y la madre, así como el nivel de educación de la madre, son factores que predicen el inicio o la resolución de los problemas de peso en la adolescencia, especialmente a partir de los 6 o 7 años.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de investigación analizó datos del Estudio Longitudinal de Niños Australianos de 3.469 niños al momento de nacer y 3.276 niños en edad prescolar, y en complemento, cada dos años se midió y registró la altura y el peso de los niños.

El estudio examinó cómo las combinaciones de 25 posibles marcadores clínicos, como el tiempo de lactancia materna y la cantidad de actividad al aire libre en varias edades, pueden servir para predecir problemas de peso, así como su resolución espontánea en la adolescencia.

Factores de riesgo identificados

El análisis de estos datos reveló que el incremento de cada unidad de IMC cuando el niño tiene entre 6 y 7 años, aumentó las probabilidades de que en la adolescencia desarrollen problemas de peso en tres veces y redujo a la mitad las probabilidades de resolución espontánea del sobrepeso.

Una predicción temprana y precisa de aquellos niños con probabilidad de desarrollar sobrepeso u obesidad permitiría la aplicación de estrategias de prevención selectivas.

Del mismo modo, los investigadores observaron que cada aumento de una unidad en el IMC de la madre cuando el niño tiene entre 6 y 7 años, aumentó las probabilidades de desarrollar problemas de peso en la adolescencia en un 5 por ciento y disminuyó las probabilidades de resolución espontanea en aproximadamente un 10 por ciento.

Las madres que tenían un título universitario se asociaron con menores probabilidades de que un niño tuviera sobrepeso y obesidad a las edades de 2 a 5 años, y mayores probabilidades de resolver espontáneamente problemas de sobrepeso u obesidad en la adolescencia.

Los autores del estudio señalan que la prevalencia de sobrepeso u obesidad a la edad de 14-15 años era del 13 por ciento entre los niños que no registraban ninguno de estos tres factores de riesgo a la edad de 6-7 años, lo que contrasta visiblemente con el 71 por ciento registrado entre aquellos que presentaron los tres factores de riesgo.

Sobre la base de estos resultados, los investigadores puntualizan que identificar estos tres factores puede ayudar a los médicos a predecir qué niños desarrollarán o resolverán el exceso de peso en la adolescencia con aproximadamente un 70 por ciento de precisión.

Referencia: Early clinical markers of overweight/obesity onset and resolution by adolescence. International Journal of Obesity, 2019. http://dx.doi.org/10.1038/s41366-019-0457-2