El bombardeo a las refinerías petroleras de Arabia Saudita con misiles y drones no tripulados dejó a la comunidad internacional en estado de alerta. Luego de que la conmoción hubiera pasado, naciones como Estados Unidos, Inglaterra, Francia, Alemania y –la afectada– Arabia Saudita aseveraron que consideraban que la responsabilidad del evento recaía sobre hombros iraníes.

Sin embargo, este ha negado profundamente su participación en cualquier fase de este evento. Incluso el ministro de Comunicaciones y Tecnología de la Información, Mohammad Javad Azari-Jahromi, declaró al respecto que “debieron haberlo soñado”, para destacar la rotundidad de su negativa a aceptar cualquier participación en el ataque.

Humo producido por el ataque a la refinería petrolera en Arabia Saudita

Sin embargo, poco después, el grupo militar Houthi –proclamado aliado de Irán– en Yemen reclamó la responsabilidad sobre el ataque. Por lo que, al parecer, las sospechas de la comunidad internacional no estaban tan infundadas. Ahora, el tipo de respuesta que se tuvo a estos eventos es lo que ha permitido, por ahora, mantener la paz.

El contraataque ahora es virtual

Piezas de drones y misiles utilizados en el ataque a la refinería saudita.

Actualmente, la estabilidad mundial pende de un delicado hilo. Con muchos países enfrentados y al borde de un conflicto bélico, cualquier interacción internacional debe ser realizada con cuidado.

Por ello, en muchos casos, los ciberataques se están convirtiendo en una opción común. Después de todo, con estos muchas veces se puede conseguir información o realizar ataques menores sin que necesariamente tengan que morir personas o se destruyan instalaciones.

Refinería de Arabia Saudita en llamas.

A pesar de que un ataque cibernético puede llegar a ser muy grave, es cierto que actualmente no se considera tan importante como un avance armado tradicional. Por esto, suele ser la opción sutil que países como Estados Unidos han estado utilizando para atacar a aquellos que consideran sus enemigos.

En este caso, los eventos de 14 de septiembre hicieron que el gobierno estadounidense sintiera la necesidad de realizar un contra ataque. ¿Por qué? Debido al descubrimiento que se realizó tras el bombardeo de que, al menos 15 sitios web estaban esparciendo masivamente propaganda iraní.

El ciberataque tuvo como meta afectar la dispersión de propaganda

El ataque cibernético que EE.UU. llevó a cabo pocos días después del bombardeo de las refinerías, tuvo en la mira los sistemas iraníes de distribución de propaganda. Los dos funcionarios estadounidenses que proveyeron esta información prefirieron mantenerse en el anonimato.

Sin embargo, sí acotaron que el ciberataque tuvo la posibilidad de dañar partes del hardware utilizado en las operaciones de dispersión de propaganda, desinformación y fake news. Pero, no han ofrecido más información a partir de allí, debido a que han decidido guardarse los detalles.

Con respecto a este tema, la agencia Reuters –que también obtuvo los testimonios de los funcionarios– se dedicó a intentar conseguir una declaración por parte del Pentágono. No obstante, lo máximo que se pudo obtener con respecto a este tema fue que la portavoz de este ente, Elissa Smith, dijera estas palabras: “Como una cuestión de política y seguridad operacional, no discutimos las operaciones, la inteligencia o la planificación del ciberespacio”.

El Golfo se mantiene en tensión

Además de los eventos del 14 de septiembre, y del ciberataque de Estados Unidos, otro acontecimiento se ha hecho notar en la palestra pública. Este se trata de un ataque a un barco petrolero iraní que surcaba el mar Rojo.

Según el gobierno de este país, el barco fue alcanzado por proyectiles que causaron su hundimiento, y que las cámaras de este transporte marítimo grabaron las pruebas. Han declarado que esta acción no se quedará sin repercusiones. Pero, por ahora, tal como el portavoz del gobierno, Ali Rabei, ha dicho, esperarán “hasta que todos los aspectos de esta trama sean esclarecidos” antes de tomar las acciones necesarias.