Existe evidencia firme de que el ejercicio tiene un efecto positivo en todo el proceso de gestión del cáncer, proporcionando beneficios que pueden exceder o mejorar los de muchos protocolos de tratamiento de rutina.

Reconociendo la multitud de beneficios a largo plazo de la actividad física, múltiples organizaciones en todo el mundo han emitido guías de ejercicios para pacientes con cáncer y sobrevivientes de la enfermedad.

El ejercicio como tratamiento

A pesar de estas pautas, la mayoría de las personas que viven o han sobrevivido al cáncer no realizan actividad física regularmente. Las razones de la falta de ejercicio son multifactoriales, pero múltiples estudios han documentado una falta de recomendación por parte de un clínico oncológico.

La iniciativa busca incrementar la conciencia y la práctica del ejercicio como medicina para las personas que padecen o han sobrevivido al cáncer.

A fin de abordar esta carencia, un equipo internacional de investigadores impulsó una iniciativa llamada “Moving Through Cancer” (Superando el Cáncer), la cual describe nuevas recomendaciones de ejercicio para quienes padecen o han sobrevivido al cáncer.

De acuerdo a los autores, el ejercicio es importante para la prevención del cáncer y puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de colon, mama, endometrio, riñón, vejiga, esófago y estómago.

El ejercicio durante y después del tratamiento del cáncer puede ayudar a mejorar la fatiga, la ansiedad, la depresión, la función física y la calidad de vida, y también puede ayudar a mejorar la supervivencia después de un diagnóstico de cáncer de mama, colon o próstata.

Recetas personalizadas

Dependiendo de los niveles de actividad y habilidades del paciente, los investigadores generalmente recomiendan 30 minutos de ejercicio aeróbico moderadamente intenso 3 veces por semana y 20 a 30 minutos de ejercicio de resistencia dos veces por semana.

Pero los autores puntualizan que bajo las pautas de la iniciativa, los profesionales de la salud también pueden personalizar las recetas de ejercicio para pacientes individuales.

La actividad física durante y después del tratamiento del cáncer puede ayudar a mejorar la fatiga, la ansiedad, la depresión y la calidad de vida.

Al respecto, la doctora Kathryn Schmitz, catedrática de ciencias de la salud pública en el Colegio de Medicina de la Universidad Estatal de Pensilvania y coautora de la iniciativa, comentó:

“A través de nuestra investigación, hemos llegado a un punto en el que podemos dar prescripciones específicas de ejercicio en lo referente a frecuencia, intensidad, tiempo y tipo, para resultados específicos como calidad de vida, fatiga y dolor, entre otros”.

Las recomendaciones son el resultado de un consenso de expertos que se avocaron a revisar la evidencia científica más reciente y ofrecer recomendaciones sobre los beneficios del ejercicio en la prevención, el tratamiento, la recuperación y la mejora de la supervivencia de las personas que viven o han sobrevivido al cáncer.

La iniciativa, indican los autores, es un llamado a la acción para profesionales de la salud y formuladores de políticas para que dentro de su ámbito de acción incrementen la conciencia y fomenten la práctica del ejercicio como medicina para los pacientes que padecen o han superado a la enfermedad.

Referencia: Exercise is medicine in oncology: Engaging clinicians to help patients move through cáncer. CA: A Cancer Journal for Clinicians, 2019. https://doi.org/10.3322/caac.21579