Desde sus primeros inicios, Amazon ha buscado presentarse al mundo como una confiable plataforma de compra y venta. Para ello, han tenido que enfocarse en mantener la calidad en una vasta gama de áreas.

En realidad, no es solo la calidad del producto la que puede determinar el que un cliente compre, sino también la fiabilidad del servicio y la reputación que –tanto el vendedor como el producto– pueda tener.

Por este motivo, con frecuencia desarrollan políticas que buscan asegurar la fiabilidad de las reseñas y así mejorar el proceso de búsqueda de los usuarios para que se topen con la mejor opción. Esto se ha convertido en una batalla contra los vendedores fraudulentos que buscan ganar buena fama a través de tratos ilícitos como descuentos en productos o regalos de cortesía a cambio de la reseña más positiva posible.

Las políticas de Ads de Facebook brillan por su ausencia

Como Amazon ha endurecido tanto sus políticas y utilizan algoritmos con inteligencia artificial para detectar las conversaciones sospechosas, los vendedores fraudulentos poco a poco han buscado nuevas maneras de continuar con sus actividades.

Para este caso, han descubierto que, allí donde las políticas de Amazon son extremadamente estrictas, las de Facebook no lo son. Por ello, han encontrado en esta plataforma la oportunidad de continuar haciendo tratos que mejoren su imagen sin ser descubiertos por los controles de Amazon.

Estos, generalmente, consisten en realizar un proceso de “intercambio” con el cliente que ve la publicidad. Si este decide cliquear en el ad entonces pasarán a un espacio de chat de Messenger en el que, después de una introducción, se procederá a ofrecérsele el trato ilícito a cambio de una recompensa –es decir, un objeto gratis.

Los chatbots hacen el trabajo sucio

Dentro del chat de Messenger antes mencionado, los usuarios se encuentran con un chatbot. Por lo general, este se encarga de hacerles una presentación del producto o de mencionarles algunas de sus bondades. Luego, a través de preguntas de sí o no, va guiando al usuario.

Es común que, antes de hacer la oferta, verifique si su interlocutor posee, por ejemplo, una cuenta de Amazon activa o si, tiene una en PayPal. En caso de que las respuestas a esto sean afirmativas, la IA se da a la tarea de hacer la oferta.

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Ella generalmente implica obtener un producto “gratis” a cambio de una buena reseña. Sin embargo, no es tan simple, en un inicio el usuario sí deberá pagar por el producto, pero luego la mitad de este le será devuelta casi de inmediato.

Después, cuando pase una semana y el usuario deje la reseña positiva a las 5 estrellas –que no deben aparecer antes de una semana para no alertar a los algoritmos de Amazon–, la segunda mitad del pago debería regresar al usuario. Así, este obtiene un objeto “gratuito” que no ha comprado con dinero, sino con su credibilidad.

¿Por qué hacer tanto por buenas reseñas?

Mucho de lo que ha hecho tan populares a plataformas como Amazon ha sido su cercanía. Con ellas, no solo ibas a comprar un producto, sino la experiencia que tendrías con el mismo.

Por ello, las reseñas siempre han ocupado un lugar tan valioso en esta página. Después de todo, es gracias a ellas que los compradores cuentan con bases extra sobre las cuales decidir antes de hacer la compra.

Con ellas, es posible tener la perspectiva del usuario y no solo la del vendedor antes de realizar una compra. Por un lado, esto hace que las ventas que se realicen sean más honestas y busquen la verdadera satisfacción del comprador para que deje una buena reseña.

Sin embargo, lastimosamente también tiene un lado oscuro, en esta, los vendedores que no creen poder alcanzar esta satisfacción solo gracias a la calidad de su producto o que buscan posicionarse sobre otros con rapidez, se decantan por alternativas más fáciles.

Gracias a ellas, los vendedores fraudulentos pueden darle buena fama a un mal producto e incluso posicionarse como “Amazon’s Choice”, que es, básicamente, la categoría en la que se encuentran los mejores y más recomendados productos de la plataforma.

Con un sistema como este, los vendedores fraudulentos ganan al incrementar sus ingresos, y Facebook también lo hace cada vez que un usuario cliquea en una de sus ads. Incluso Amazon, que lucha contra esta mala práctica, se ve beneficiado por las comisiones que dejan las compras. Por ello, en realidad, acá los verdaderos perjudicados son los compradores que caen en las trampas y adquieren productos que no son capaces de cumplir con las expectativas.

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