La tularemia, o fiebre de las liebres, se trata de una condición que principalmente afecta a los roedores. Sin embargo, en varios casos se ha visto que esta ha podido transmitirse a los humanos.

A pesar de que no se trata de una enfermedad mortal para el hombre –cosa que sí es para los roedores– esta puede llegar a tener consecuencias serias y a durar semanas. Por ello, se trata de una patología que ha sido ampliamente estudiada, sobre todo en los países del norte europeo, donde parece ser más común.

Los humanos han estado cambiando el paisaje de la tierra por más de 3000 años

Ahora, el cambio climático ha hecho que la posibilidad de que se vuelva incluso más frecuente aumente exponencialmente. Según la última investigación sobre este tema realizada en la Universidad de Estocolmo, es muy posible que la fiebre de las liebres aumente su rango y afecte a más humanos dentro de los próximos años.

La temperatura es la clave

Es claro que el cambio climático ha hecho que las condiciones en muchos ambientes cambien. En consecuencia, es natural que se vean rupturas en el equilibrio simbiótico de los mismos.

En este caso, es muy probable que los países norteños –sobre todo aquellos con regiones boscosas– pronto vivan en carne propia las consecuencias de estos cambios. Uno de los primeros factores que podrá demostrar esto en estos espacios es el aumento de casos de tularemia en personas.

Después de todo, gracias a la investigación realizada por Yan Ma, Arvid Bring, Zahra Kalantari y Georgia Destouni, es posible saber que los leves aumentos de temperatura en los mares tendrán gran influencia en el contagio de esta enfermedad.

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En este caso, la pregunta del milenio sería por qué. Básicamente, esto se deberá a la proliferación de mosquitos –los designados entes transmisores de la enfermedad que la hacen llegar al humano cuando lo pican. Con temperaturas más altas en el agua, estas criaturas podrán tener más tiempo y espacios para reproducirse. En consecuencia, habrá más de ellos y la posibilidad de ser picado con uno que esté infectado, será mayor.

La inteligencia artificial ayuda a predecir futuras epidemias

La forma en la que los investigadores pudieron determinar con tanta certeza la futura proliferanción de esta enfermedad ha sido a través de un algoritmo de IA. Ya que la fiebre de las liebres ha sido tan ampliamente estudiada, existía suficiente información con la que alimentar la base de datos.

La tularemia puede producir úlceras en la zona que ha entrado en contacto directo con la bacteria Francisella tularensis.

Esta demostró tener una precisión de 6 en 7 al predecir los aumentos o disminuciones del contagio en diferentes épocas. El período específico de control que los científicos eligieron para realizar la comparación fue de 1981 a 2007. Fue prediciendo el comportamiento de la enfermedad en estos tiempos lo que les dio a los investigadores la certeza de que las conclusiones del algoritmo eran confiables.

Con este mismo algoritmo, han logrado ver que en los años futuros, si el cambio climático continúa, la tularemia se hará extremadamente común. Ahora, su meta es poder extender el uso de este sistema no solo a otros tipos de enfermedades en la región norteña, sino también a otras zonas del mundo a las que este tipo de información les pueda ser de utilidad. Gracias a ello, en un futuro podría ser mucho más fácil medir las consecuencias de una acción o evento y tomar medidas al respecto o las previsiones que sean necesarias.

Referencia:

Potential for Hydroclimatically Driven Shifts in Infectious Disease Outbreaks: The Case of Tularemia in High-Latitude Regions: https://doi.org/10.3390/ijerph16193717

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