La bipolaridad, a pesar de no ser un trastorno tan común como el Alzheimer, también tiene un puesto en la conciencia colectiva como una de las afecciones mentales más conocidas. Esta viene acompañada no solo con drásticos cambios de humor, sino con verdaderas personalidades múltiples que generan en la persona episodios de olvido y confusión.

A través de medicamentos, ha sido posible conseguir maneras de mitigar los efectos de esta y estabilizarla. Sin embargo, ahora una nueva arista ha surgido dentro de esta patología.

Al parecer, las personas con trastorno bipolar, tienen una mayor posibilidad de desarrollar otra patología como lo es el Parkinson. Para poder comprobar si las sospechas de esto eran ciertas, se ha realizado un meta-análisis en búsqueda de eventos que permitan sustentar esta nueva afirmación.

Los libros confirman la teoría

Para poder comprobar esto, el equipo de científicos que conformó el estudio que fue publicado en JAMA Neurology, el pasado 14 de octubre, tuvo que realizar una extensa consulta bibliográfica. Con ella, tuvieron la oportunidad de conocer el desarrollo de anteriores casos de bipolaridad y si algunos de estos terminaron en la aparición posterior del Parkinson.

Asimismo, estudiaron con detenimiento un total de 7 estudios previos que buscaban determinar la posibilidad de que una patología diera pie a la otra. Las muestras combinadas de estos dio a los científicos más de 4 millones de individuos en los que sustentar sus conclusiones.

Al final, se pudo ver claramente que aquellos con un previo trastorno bipolar fueron mucho más propensos a desarrollar posteriormente Parkinson. Ello, en comparación con la cantidad de individuos sanos que después se vieron expuestos o inmiscuidos en esta segunda patología

No, no son los medicamentos

Los participantes del estudio también se tomaron el tiempo para aclarar que comprobaron que la aparición de temblores en pacientes de bipolaridad muy probablemente sea la muestra de los inicios del Parkinson. Por ello, entre sus recomendaciones, expresan que los cuidados médicos de esta patología deberían incluir de ahora en adelante exámenes preventivos.

De este modo, se podrá notar a tiempo si el sistema que coordina el movimiento de los pacientes está sufriendo algún deterioro notorio. De ser así, se podría actuar rápido y controlar la situación al implementar tratamientos de contención no invasivos que busquen impedir el avance de la segunda enfermedad. Gracias a esto, a la larga, estas precauciones podrían mejorar la calidad de vida de aquellos que sufren este trastorno.

Referencia:

Risk of Developing Parkinson Disease in Bipolar Disorder – A Systematic Review and Meta-analysis: doi:10.1001/jamaneurol.2019.3446