Facebook es una red social a la que, en su camino al éxito, no le han faltado obtáculos, controversias ni escándalos. Aún ahora, cuando la empresa está completamente constituida y estabilizada, es casi normal verla sumergida en todo tipo de problemas.

Últimamente –y podría decirse que, exactamente, desde el 2016–, los choques que esta ha tenido con el sector político estadounidense han sido todo, menos escasos. Ya sea por problemas de seguridad, de mal uso de la información, de políticas ineficientes de la plataforma, de manejo del dinero o de enfrentamientos legales, Facebook logra figurar en la palestra de las noticias en el mundo con una nueva eventualidad.

En este caso, vemos una oleada más que ha surgido como respuesta a su reciente cambio de las políticas de publicidad en su página. En un principio, parecía que sus movimientos iban orientados a generar un ambiente mucho más transparente y menos politizado en la red. Sin embargo, esto frenó muy rápidamente.

¿Facebook da más libertad de la debida a los políticos?

Después de que la empresa diera a conocer todas las nuevas medidas que tomaría la compañía para evitar la desinformación de cara a las elecciones presidenciales del 2020, el público había quedado con una buena imagen de la compañía. Sin embargo, ello se terminó pronto cuando seguidamente la empresa anunció unas excepciones especiales que se harían con las figuras políticas.

En resumen, estas quedaban básicamente exentas de todos los controles que recién habían instaurado. De este modo, aquello que dijeran o publicaran no sería comprobado ni tampoco –casi bajo ningún respecto– retirado de la plataforma.

Con total conocimiento de ello, el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, lanzó por esta plataforma –en paralelo con Twitter– una vasta campaña de desinformación. Esta consistió en una larga serie de ads referentes al que será su rival en la contienda por la presidencia, Joe Biden.

En ellas, se retrataba toda una historia en la que se implicaba al hijo de Biden, Hunter, en un escándalo de corrupción en Ucrania. Un detalle que, se ha comprobado, no tiene basamentos reales.

Los demócratas han alzado sus voces en protesta

Por lo general, las acciones para contrarrestar este tipo de campañas son solo sacar una contraria que desmienta los datos erróneos. Pero, en esta ocasión, los demócratas no se han quedado allí. Durante la última semana, sobre todo, se han dedicado a emprender una lucha contra las políticas de ads de Facebook y a denunciar tanto su arbitrariedad como su futilidad.

Para poner un ejemplo claro de esto, Elizabeth Warren, miembro del partido demócrata, metió sus manos en el asunto con una prueba irrefutable de sus denuncias. Ellos mismos ingresaron en Facebook una ads sabidamente falsa para ver cómo reaccionaría el sistema.

En ella, se hablaba de supuestos acuerdos entre Trump y el CEO de la empresa, Mark Zuckerberg. Incluso subieron una foto en la que aparecían ambos individuos dándose la mano en la Oficina Oval –un detalle que, obviamente, fue falsificado para probar la inutilidad del proceso de comprobación de la red social.

A todo esto, Facebook ha respondido de forma casi igual a lo largo del tiempo. Aseguran que su intención es promover la libertad de expresión y que su deber no es coartar lo que puede llegar o no al público durante un discurso político. Por ello, dejan que estos y que las informaciones creadas por los mismos pasen sin comprobación. Consideran que la duda en el discurso político no debería surgir en ellos sino en el público como tal.

Hasta la fecha, no parece que Facebook tenga intenciones de cambiar sus políticas, ni de remover las ads desinformativas –que también se encuentran en plataformas como Twitter y YouTube. Por otro lado, los canales de noticias televisivos sí parecen apoyar la noción de no convertirse en antenas repetidoras de clamores falsos. Por lo que, los votantes estadounidenses al menos podrán contar con un canal que no los bombardeará con informaciones falsas.