La maculopatía, una enfermedad de la región de la mácula ubicada dentro de la retina, es una de las causas más comunes de ceguera en el mundo occidental.

Una reciente investigación realizada por oftalmólogos del consorcio de salud visual Kaiser Permanente, en el norte de California, encontró evidencia de que un medicamento recetado para tratar cistitis intersticial, una común afección de la vejiga, está relacionado con la maculopatía.

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Efecto evaluado

El equipo descubrió que el uso del medicamento comercialmente conocido como Elmiron (polisulfato de sodio pentosano), que es la única opción farmacológica aprobada por la FDA para el tratamiento de la cistitis intersticial, causó daños en la retina en aproximadamente el 25 por ciento de los pacientes.

Alrededor del 25 por ciento de los pacientes evaluados presentaron signos claros de daño ocular asociado a la toxicidad farmacológica provocada por el medicamento.

Después de que en el año 2018, estudios realizados en una clínica de la Atlanta revelaron que 6 pacientes que tomaban el medicamento Elmiron desarrollaron cambios inusuales en su mácula, los especialistas de Kaiser Permanente comenzaron a examinar si la tendencia estaba presente en sus propios pacientes.

Cuando una evaluación inicial reveló que una mujer en tratamiento a largo plazo con Elmiron fue diagnosticada con distrofia retiniana, los investigadores procedieron a examinar la totalidad de su base de datos de 4,3 millones de pacientes.

Como producto de este análisis, los investigadores identificaron una cohorte de 140 pacientes que habían tomado un promedio de 5.000 píldoras de Elmiron en el transcurso de 15 años. De este grupo, 91 aceptaron participar en una evaluación.

Para examinar el daño causado por la posible toxicidad retiniana del polisulfato sódico de pentosano, los investigadores tomaron imágenes de la parte posterior de los ojos de sus pacientes y las dividieron en función de la evidencia de anomalías: las imágenes se clasificaron como normales, posibles anormalidades y anomalías definidas.

Evidencia de daño ocular

Los investigadores encontraron que de los 91 pacientes examinados, cerca del 25 por ciento (22 individuos) presentaron signos claros de daño ocular atribuible a toxicidad farmacológica provocada por el medicamento.

Los investigadores sugieren que los pacientes recetados con el medicamento se realicen exámenes oculares anuales para evaluar signos de toxicidad.

Además, la toxicidad observada aumentó con la cantidad de droga consumida. Los investigadores notaron que la tasa de toxicidad de aquellos que tomaban entre 500 y 1.000 gramos era del 11 por ciento y ese número aumentó al 42 por ciento cuando los pacientes tomaban 1.500 gramos o más.

Los investigadores también señalaron que el daño en la etapa tardía puede imitar la degeneración macular atrófica seca y provocar la pérdida permanente de la visión.

Sobre la base de estos resultados, y al no estar en capacidad de determinar exactamente cuánto medicamento es demasiado, los investigadores sugieren que los pacientes recetados con el medicamento Elmiron se realicen exámenes anuales para evaluar signos de toxicidad.

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Si se identifica temprano, explican los investigadores, el daño ocular puede ralentizarse y eventualmente detenerse al suspender el medicamento. No obstante, si el daño se encuentra en etapas avanzadas, puede provocar una pérdida permanente de la visión.

Los autores del estudio recomiendan a los pacientes que toman el medicamento que muestren signos de daño en la retina, consulten a su urólogo u obstetra / ginecólogo y evalúen suspender el tratamiento.

Referencia: More Evidence Linking Common Bladder Medication to a Vision-threatening Eye Condition. American Academy of Ophthalmology News Release, 2019. https://bit.ly/2phWnMk

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