Médula ósea conservada dentro de los huesos de animales. Foto: Ruth Blasco/AFTAU

Una de las mayores ventajas que tienen los humanos de la actualidad es la posibilidad de almacenar sus alimentos durante días, semanas e incluso meses en refrigeradores, lo que reduce significativamente las preocupaciones diarias en torno a alimentación.

Los humanos de la antigüedad en realidad debían arreglárselas. Desde hace mucho tiempo se maneja la idea de que la supervivencia humana en los tiempos antiguos ocurría de manera directa. Cazaban y lo que cazaban lo consumían en ese momento, siendo las grasas uno de sus macronutrientes más frecuentes.

Pues bien, una nueva investigación ha revelado que quizás la situación no era tan drástica y que los humanos paleolíticos aplicaban la previsión, pensando en el futuro. Un equipo de investigadores encontró en una cueva de Israel que data de más de 400,000 años una gran cantidad de huesos de animales que sirven de evidencia de ello. Sus hallazgos se publicaron recientemente en la revista Science Advances.

Previsión humana desde el paleolítico

Para esta investigación, los arqueólogos examinaron más de 80,000 huesos y restos de animales encontrados en la Cueva Qesem cerca de Tel Aviv, cuya edad se encuentra entre 420,000 y 200,000 años.

Los humanos que habitaban el área en aquella época se alimentaban de mamíferos con pezuñas, tortugas, pájaros e incluso algunos carnívoros, y según los investigadores su presa más común era el gamo persa (dama mesopotámica).

Lo curioso del caso es que algunos de los huesos de los gamos persas se llevaron hacia dentro de la cueva, como los cráneos y los huesos largos de las piernas. Y para agregar mayor misterio a esta peculiaridad, los huesos de las piernas tenían marcas de corte en los ejes, muy diferentes a los de otro tipo de masacre.

Esto llevó a los científicos a sospechar que estos cortes tenían una intención. Plantearon la hipótesis de que los hicieron posteriormente, para eliminar piel seca que cubría los huesos, y que probablemente cumplía la función de preservar la médula para próximos banquetes.

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“La médula ósea constituye una fuente importante de nutrición y, como tal, apareció durante mucho tiempo en la dieta prehistórica”, explicó el coautor del estudio, Ran Barkai, profesor titular de arqueología en la Universidad de Tel Aviv (TAU).

“Hasta ahora, la evidencia ha señalado el consumo inmediato de médula ósea luego de la adquisición y extracción de tejidos blandos. En nuestro artículo, presentamos evidencia de almacenamiento y consumo retrasado de médula ósea”.

Huesos que funcionaban como latas para conservar la médula ósea

Los investigadores simularon la situación y envolvieron con la piel los huesos. Semanas después los abrieron y encontraron que la médula ósea, un alimento típico de los humanos antiguos, conservaba sus nutrientes.

Para probar esta hipótesis los investigadores hicieron una serie de experimentos. Tomaron los huesos largos de animales denominados metapodiales, los envolvieron con la piel y los apartaron por un tiempo para verificar si este método servía para preservar los nutrientes comestibles en el interior de los huesos.

Una semanas después, cortaron la piel y abrieron los huesos para observar su interior, comparando las marcas de corte con las que presentaban los huesos antiguos que encontraron en la cueva israelí.

Como indica Ruth Blasco, investigadora del Departamento de TAU Arqueología y antiguas civilizaciones del Cercano Oriente, comprobaron que la médula ósea aún mantenía sus nutrientes:

“Descubrimos que preservar el hueso junto con la piel durante un período que podría durar muchas semanas permitía a los primeros humanos romper el hueso cuando era necesario y comer la médula ósea aún nutritiva”.

Los autores explican que las grasas eran una parte primordial de la alimentación de los cazadores-recolectores de la época. Además, tenían poco acceso a los carbohidratos, por lo que dependían casi de manera exclusiva de los animales para sobrevivir.

Y tal como indica Barkai, “los huesos se usaron como ‘latas’ que preservaron la médula ósea durante un largo período hasta que llegó el momento de quitar la piel seca, romper el hueso y comer la médula”.

También resaltan que este método puede ser uno de los tantos resultantes de las “transformaciones económicas, sociales y cognitivas” que experimentaron las comunidades humanas a mediados de la época del Pleistoceno. Estas son las primeras evidencias de almacenamiento de alimentos en las sociedades humanas antiguas.

Referencia:

Bone marrow storage and delayed consumption at Middle Pleistocene Qesem Cave, Israel (420 to 200 ka). https://advances.sciencemag.org/content/5/10/eaav9822

Mmm Mmm Marrow? Study Finds Prehistoric Humans Ate Bone Marrow Like Canned Soup 400,000 Years Ago. https://www.aftau.org/news-page-archaeology?&storyid4677=2487&ncs4677=3

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