Imagen del cometa 2I/Borisov tomada por el telescopio Gemini North el 10 de septiembre de 2019. Fuente: Gemini Observatory/NSF/AURA.

Un objeto interestelar es un cuerpo distinto de una estrella o subestrellas que se encuentra en el espacio exterior, como los asteroides, los cometas y los exocometas, que como indica su nombre, está fuera de nuestro sistema solar.

Pues bien, el pasado 30 de agosto, un astrónomo aficionado llamado Gennady Borisov descubrió un cometa observando desde el observatorio astronómico MARGO, en Nauchnyy, Crimea, quien relató la experiencia con las siguientes palabras:

“Vi un objeto en movimiento en el marco, se movía en una dirección ligeramente diferente a la de los asteroides principales. Medí sus coordenadas y consulté la base de datos del Centro de Planetas Menores. Resultó que era un objeto nuevo. Luego medí la clasificación del objeto cercano a la Tierra, se calcula a partir de varios parámetros, y resultó ser 100% – en otras palabras, peligroso. En tales casos debo publicar inmediatamente los parámetros en la página web mundial para confirmar la presencia de asteroides peligrosos y escribí que el objeto era difuso y que no era un asteroide, sino un cometa”.

Sin perder tiempo, informó su hallazgo a la Unión Astronómica Internacional, que no tardó en estudiar su órbita y descubrir que estaba fuera del sistema solar.

El cometa fue denominado 2I/Borisov en honor a su descubridor, y se ha convertido en el segundo objeto interestelar de origen exolar que se detecta después del extraño objeto Oumuamua descubierto en noviembre de 2017.

Para conocer un poco más sobre Borisov, un equipo de investigadores liderado por Piotr Guzik de la Universidad Jagiellonian de Cracovia, en Polonia, estudió a con detalles los datos e imágenes capturadas del Telescopio William Herschel en La Palma y del Telescopio Gemini Norte en Maunakea, Hawaii. Sus hallazgos se publicaron en la revista Nature Astronomy.

Confirmaron de inmediato que era un cometa

Borisov es el segundo objeto interestelar detectado después de Oumuamua, sobre el cual aún no se sabe si es un asteroide o no. Sin embargo, al observar este nuevo cuerpo, los investigadores no tuvieron duda alguna de que se trataba de un cometa.

“Inmediatamente nos dimos cuenta del coma (atmósfera que rodea al cuerpo) y la cola características de los cometas que no se veían alrededor de ‘Oumuamua”, afirma Michal Drahus, investigador de la universidad polaca y uno de los autores del estudio.

Un exocometa similar a los cometas del sistema solar

Como ya dijimos, Borisov no nació en el sistema solar, pero a pesar de ello presenta características muy similares a los cometas conocidos hasta ahora en lo referente a color, tamaño y composición.

Se trata de un cometa de aspecto rojizo, compuesto principalmente por hielo, polvo y rocas, y con un núcleo sólido con un radio de aproximadamente un kilómetro. La diferencia parece estar en el tipo de órbita.

Como explica Inés Pastor Marazuela, investigadora de la Universidad de Ámsterdam y coautora del estudio, los cometas del sistema solar se mueven en órbitas elípticas alrededor del Sol, mientras que Borisov tiene órbita hiperbólica, lo cual extingue la posibilidad de volver a verlo.

“Los cometas del sistema solar, se mueven en órbitas elípticas alrededor del Sol. Esto implica que vuelven a verse periódicamente. Sin embargo, Borisov es un cometa interestelar. Esto significa que no viene de nuestro sistema solar y que su órbita es hiperbólica. Hasta diciembre de este año se irá acercando al Sol, pero después se alejará para no volver nunca más”.

Se acercará a la Tierra en diciembre para no volver nunca más

Borisov estará más cerca de la Tierra el próximo de diciembre, y se podrá observar hasta el mes de septiembre de 2020. Hablamos de unos nueve meses que serán sumamente valiosos para la recolección de datos sobre el exocometa:

“La visita de este cometa nos proporcionará una oportunidad excelente para conocer con gran detalle las propiedades de un cometa formado en un entorno diferente que el que hay en el sistema solar, y nos permitirá entender mejor la historia de formación de cuerpos menores en otros sistemas planetarios”.

Pero tal como indicó Pastor Marazuela, después de esto, se alejará para no volver jamás. De modo que esta es una oportunidad imperdible para la comunidad científica para conocer más a fondo los cuerpos interestelares.

Referencia:

Initial characterization of interstellar comet 2I/Borisov. https://www.nature.com/articles/s41550-019-0931-8