Hace pocos meses ocurrió en el mundo de los biólogos y conservacionistas un evento que podría ser equivalente a ganar la lotería. Dentro de la tupida selva del Amazonas, fue posible comprobar la existencia de una especie de primate no descubierta hasta la fecha.

Este pequeño mamífero pertenece a la cadena de los micos y ha sido nombrado como munduruku. Desde ese momento, los biólogos se han visto en la interesante y gratificante tarea de estudiar y conocer en profundidad las características, comportamientos y rituales de esta criatura.

Sin embargo, este momento de gratificación podría verse interrumpido por el incontrolable rastro de destrucción que dejan las llamas. Después de todo, el incendio de enormes magnitudes que se ha presentado en el Amazonas podría acabar en muy poco tiempo con el hábitat de este mico.

Una pesadilla en la vida real

Si la posibilidad de encontrar una nueva especie es un sueño para todo biólogo, tener que ver cómo esta desaparece sería su peor pesadilla. Esta es la situación por la que en este momento pasan al ver cómo poco a poco las posibilidades de conocer más del mico munduruku podrían volverse, literalmente, humo.

Para tener una perspectiva más cercana de este problema, habría que conocer el testimonio de Rodrigo Costa Araújo y de sus colegas en el Instituto Nacional de Investigación del Amazonas en la Universidad Federal de Amazonas en Brasil. Ya que, ellos han vivido de primera mano este problema y temen tener que lidiar más pronto que tarde con las consecuencias.

Cuando el fuego cese, tal vez sea demasiado tarde

Según sus declaraciones “Los incendios de este año están quemando mucho más hábitat de los micos del sur de la Amazonía que en años anteriores”. Asimismo, los datos muestran que estos, además de ser más agresivos, se han vuelto mucho más frecuentes que los años anteriores.

En consecuencia, las posibilidades que generar un daño permanente en este territorio y en las especies que lo habitan se vuelve cada vez más grande. En palabras del propio Costa Araújo, “una vez que estos bosques se vayan, los micos también se habrán ido”.

Por si fuera poco, la amenaza de las llamas también atenta directamente contra la supervivencia de muchas otras especies animales que tienen como hogar estas selvas. Incluso, los pueblos indígenas que han vivido en estas áreas desde antes de que se erigieran las grandes ciudades, se han visto afectados por estos incendios que acaban con sus terrenos y que, en algunos casos, también podrían atentar directamente contra su vida.

El árbol más alto del Amazonas se encuentra fuera de peligro

¿Todo se resume a un dilema político?

Mico Munduruku

No han sido pocos los informes y las noticias que han llegado al mundo con referencia a este tema. Sin embargo, a pesar de que han mermado con el tiempo, lo que no ha parado es la variedad de posiciones que hay al respecto.

En algunos casos, los medios han llegado a relatar que los incendios ocurridos en el Amazonas son de origen natural. Con ello, han desestimado a muchas denuncias que indican que se trata de una mezcla de negligencia por parte de los gobiernos y un aumento desmedido en la deforestación –legal e ilegal– de los bosques.

Según las declaraciones de Costa Araújo, no hay manera de que los incendios en verdad tuvieran un origen natural. Ya que, este año no ha sido golpeado por fenómenos como El Niño y no ha habido aumentos de temperatura graves en los océanos como para afectar el clima de los bosques. En resumen, ningún incendio natural podría darse porque la selva está demasiado húmeda.

Entonces, ¿de dónde han salido estos incendios? La verdad es que las políticas de conservación en Brasil se han debilitado enormemente con la presidencia de Bolsonaro. Muchos entes han dejado de recibir apoyo externo de otros países interesados en la conservación –como Alemania– a través de las trabas que se han puesto para ello. Asimismo, los organismos nacionales de conservación han sufrido cortes de presupuesto y las políticas concernientes a esta área se han vuelto más laxas. Para el momento, existe una clara diatriba entre los partidarios de la conservación ambiental y aquellos que alegan que el incendio del Amazonas no es un problema del que deban preocuparse.

¿Podremos renacer antes de que solo queden cenizas?

A pesar de todos los problemas, Costa Araújo ha declarado tener la esperanza aún de que el Amazonas (el mico recién descubierto) puedan salvarse. Asegura que el impacto que causaría la posibilidad de que una especie apenas descubierta se desvanezca como arena en nuestros dedos podría dar el suficiente impulso para que la comunidad internacional comience a tomar acciones.

Ya esta zona, y sus habitantes, han recibido mucho daño, sin embargo, aún estamos a tiempo de frenarlo y comenzar a dirigir nuestros esfuerzos por el camino correcto. Por lo menos sabemos que individuos como Costa Araújo ya se muestran activos por lograr este cometido. “Todavía estoy lleno de esperanza, y trabajo más duro que nunca por un futuro mejor para todos nosotros, y para los micos, los árboles, los pájaros y los ríos”.

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