Durante centurias, los humanos hemos mirado el cielo y nos hemos preguntado qué habrá más allá. En la antigüedad, su existencia se asociaba directamente con lo divido, con aquello que era eterno, inalcanzable y casi etéreo.

Muchas fueron las veces en las que los astros (Luna, Sol y estrellas) recibieron cualidades divinas y fueron adorados como tal. Con el tiempo, estas creencias se fueron fundiendo con el conocimiento hasta que se impuso más este último que el primero.

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Desde entonces, en lugar de adorarlas, la humanidad comenzó a estudiarlas, tratando de llegar cada día un poco más cerca de ellas. Gracias a esto, durante ya décadas se han realizado nuevos descubrimientos que han ampliado exponencialmente la imagen inicial que teníamos del espacio.

Aún queda mucho por descubrir en el espacio

Con el accionar combinado de variados métodos (telescopios, sondas, viajes espaciales y similares) hemos podido construir un mapa mucho más extenso de lo que hay allí afuera. Sin embargo, ni siquiera las áreas ya descubiertas se han estudiado por completo.

Después de todo, algunos elementos requieren de equipos más potentes y especializados para poder ser detectados. Por ello, constantemente se trata de perfeccionar los métodos de búsqueda, de forma que los radares sean más sensibles y detecten más detalles o cuerpos celestes que los que pudieron identificar sus predecesores.

El telescopio NenuFAR (New Extension in Nançay Upgrading LOFAR) estuvo funcionando al 60% desde mediados de junio, y se espera que llegue a un 80% de funcionalidad en sus instalaciones para el fin de este año.

En este sentido, uno de los más recientes ejemplos de este intento de refinamiento continuo es el NenuFAR francés. Apenas hace unas semanas este telescopio se presentó al público y ya ha asombrado a las masas con sus capacidades.

Una visión fuera de este mundo, literalmente

Las incursiones en el espacio han dejado a su paso el conocimiento de que los planetas en el sistema solar están lejos de ser los únicos en el universo. A todos aquellos que se encuentran fuera de las órbitas que rodean a nuestro Sol, se les conoce como “exoplanetas”.

Durante años, más y más exoplanetas se han ido uniendo al conteo de nuevos mundos descubiertos. No obstante, además de detalles obvios como su tamaño, masa y ubicación aún es muy escaso el conocimiento que tenemos sobre estos planetas.

Es posible que algunos exoplanetas tengan mejores condiciones para la vida que nuestro planeta

Ello está a punto de cambiar gracias a la participación del NenuFAR será posible conocer muchos más detalles de la composición central de estos planetas. Para ello, utiliza su sensor de ondas de radio con el que puede captar las leves –y antes casi imperceptibles– emisiones de energía que los campos magnéticos del exoplaneta.

En caso de detectarla, ello implicaría que este cuenta con una posible protección contra la radiación emitida por la estrella que orbita y los residuos rocosos que podrían llegar al planeta y dañar su superficie durante tormentas espaciales.

¿El NenuFAR podrá descubrir vida en otros planetas?

La verdad es que, principalmente, este nuevo telescopio cuenta con la capacidad de registrar y detectar campos magnéticos como los emitidos por Júpiter y no como los de la Tierra. Por ello, este podrá descubrir otros “júpiters” en el universo, pero por la intensidad de las señales (que son menores a 10 megahertz) es muy poco probable que el NenuFAR sea el responsable por descubrir un planeta similar al nuestro.

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Para esta finalidad, ya existen otros proyectos futuros. Sin embargo, llevarlos a cabo implicaría crear telescopios de la magnitud de NenuFAR. Pero, estos deberían situarse directamente en el espacio o en lado más alejado de la Luna. Lo que implica que, hasta que no contemos con las habilidades para dejar nuestro mundo, no tendremos tampoco la posibilidad de descubrir uno nuevo que se le asemeje.

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